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Mientras el libro de Hillary Clinton sube en ventas su popularidad baja en las encuestas

Nelson Rivera (ALN).- ‘What Happened’ intenta responder a la pregunta que todavía desconcierta a millones de norteamericanos, a los gobernantes de otros países, a los más reputados analistas políticos y a la mismísima Hillary Clinton: cómo es posible que Donald Trump o, mejor dicho, que un hombre como Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Con este libro Hillary Clinton regresa a la actividad pública / Flickr: Gage Skidmore
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Con este libro Hillary Clinton regresa a la actividad pública / Flickr: Gage Skidmore

El pasado 12 de septiembre Hillary Clinton presentó What Happened en Nueva York. El acto de lanzamiento del libro, de algún modo, representó su regreso al espacio público. Desde que Donald Trump la derrotara en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016, la candidata del Partido Demócrata se había recluido. Quienes se han estado preguntando sobre el destino de la señora Clinton, o quienes especularon sobre el estado de su salud, ya disponen de, al menos, una respuesta: estaba dedicada a escribir.

Durante la primera semana, las ventas alcanzadas lo convirtieron en el más abultado lanzamiento editorial de los últimos cinco años: casi 170.000 copias en papel, a las que hay que sumar otras 300.000 copias en digital y en formato audiolibro. No es la primera vez que Hillary Clinton estremece el mundo editorial norteamericano. En el año 2003, cuando todavía no existían los libros digitales, la primera semana después del lanzamiento de Living History, vendió más de 438.000 ejemplares. Se trata de una marca muy difícil de superar, especialmente por tratarse de un libro de no ficción.

Quienes se han estado preguntando sobre el destino de la señora Clinton, ya disponen de una respuesta: estaba dedicada a escribir

What Happened, cuya versión en español todavía no ha sido puesta en circulación, intenta responder a la pregunta que todavía desconcierta a millones de norteamericanos, a los gobernantes de otros países, a los más reputados analistas políticos y a la mismísima Hillary Clinton: cómo es posible que Donald Trump o, mejor dicho, que un hombre como Donald Trump ganara las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Dar la cara y acusar

Son numerosos los comentaristas, incluso algunos que fueron hostiles a la candidatura de Hillary, que han reconocido en What Happened una doble actitud: coraje y responsabilidad. Clinton no se limita a formular acusaciones y denuncias, sino que ejerce la autocrítica: no adoptó el escenario de la derrota, y su campaña no reaccionó a la arremetida populista de Trump. A la periodista Christina Lamp, de The Sunday Times Magazine, le dijo: “Todos los días me pregunto cómo pudo pasar”.

What Happened reconstruye la campaña electoral que le tocó protagonizar. Clinton, lo quieran o no sus adversarios, ha quedado inscrita en la historia norteamericana por ser la primera mujer que ha competido en una carrera presidencial como representante de uno de los dos grandes partidos. Su perspectiva podría calificarse de feminista. Narra no sólo las dificultades inherentes a su condición de mujer, sino que no ahorra palabras -asco es una de las más sonoras- para referirse al machismo de Donald Trump y también de Vladimir Putin.Clinton critica el machismo de Donald Trump y también de Vladimir Putin / Foto: President of Russia

Algunos de los más severos críticos del libro se han enfocado en la cantidad de rencillas y desafectos que Clinton despliega ante el lector. Entre los ataques más destacados, quizás el más importante va dirigido en contra de James Brien Comey, que fue el director del Bureau Federal de Investigaciones -FBI hasta el pasado mes de mayo. La carta que este funcionario envió en octubre de 2016 al Congreso, a días del proceso electoral, en la que notificaba que reabriría la investigación sobre el uso de un correo personal para atender asuntos oficiales, habría sido el boquete por el que se produjo el mayor desangre de votos.

A ello se sumaría el programa de interferencias de Rusia en la campaña electoral -la propagación de falsedades en las redes sociales, los ataques a su correo, las campañas que destacaron su fría personalidad y carácter-, la batalla que debió emprender para vencer los ofrecimientos irresponsables del precandidato demócrata Bernie Saunders, el carácter populista de la oferta de Trump a los norteamericanos, así como la fuerte presencia de prejuicios machistas de una parte de la población que, sin valorar su propuesta, se negó a escucharla y voto por Trump para no votar a favor de una mujer, guiados por este pensamiento: mejor el peor Trump que la mejor Hillary Clinton.

Regreso entre dificultades

A pesar de que Hillary Clinton no esconde el profundo impacto que la derrota ha causado en su ánimo, la publicación de What Happened le ha servido para anunciar su reincorporación a la actividad pública. Lo doloroso que ha sido encajar la derrota y escribir el libro, le ha mostrado el profundo amor que siente por la política. A quienes calcularon que la señora Clinton no se levantaría del golpe recibido, ella ha contestado con un sonoro aquí estoy de nuevo.

Clinton no se limita a formular acusaciones y denuncias, sino que ejerce la autocrítica: no adoptó el escenario de la derrota

Este reinicio suyo no es el primero. A lo largo de su vida, los episodios de gran adversidad han sido reiterados. No sólo logró sobreponerse al escándalo de la relación de su marido con una becaria, sino que ha sabido sortear los más complejos avatares que son inevitables en el poder norteamericano.

Pero esta reaparición, después de casi 10 meses de silencio, no anuncia un camino fácil. A pesar de la ayuda que le ha provisto Tom Pérez, presidente del Comité Nacional Demócrata, quien ha señalado que el partido no le había provisto de las herramientas necesarias que aseguraran su victoria ante Trump, ahora están en la atmósfera dos realidades: las acusaciones de Donna Brazile, que antecedió a Pérez como máxima autoridad de su partido, de “comprar” a los votantes para vencer a Sanders, y una encuesta reciente que señala una tendencia a la baja en su popularidad. Pero estos dos elementos, así como una serie de heridas que permanecen abiertas desde el cierre de la campaña electoral, no parecen ser suficientes para cambiar su voluntad de proseguir y volver al ojo del huracán político.

Nelson Rivera

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