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En Venezuela hay que negociar porque el esquema de la confrontación está agotado

jueves 30 de noviembre de 2017, 14:00h
Ascensión Reyes (ALN).- El abogado laboral León Arismendi opina que “La gente clama por un arreglo que permita superar la crisis pacíficamente”. Arismendi forma parte del equipo de asesores técnicos de la oposición venezolana que acompañará el diálogo en República Dominicana que se inicia este viernes. A todos los que tienen prisa por que se produzca un acuerdo les recomienda que le den tiempo a las negociaciones. Hay que apostar a la posibilidad de que estos encuentros produzcan resultados que es lo que todos esperamos, dice.
El grupo de la oposición está conformado por dirigentes políticos y asesores técnicos / Foto: Unidad Nacional
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El grupo de la oposición está conformado por dirigentes políticos y asesores técnicos / Foto: Unidad Nacional

León Arismendi, abogado del Sindicato Nacional de la Prensa (SNP) de Venezuela y director del Instituto de Altos Estudios Sindicales (Inaesin), considera que por su largo ejercicio profesional fue escogido para fungir como asesor técnico de la delegación de la oposición venezolana que tratará de entablar un diálogo con el Gobierno en República Dominicana. Entiende que su experiencia en negociación puede contribuir a buscar soluciones a la grave crisis que vive Venezuela.

Arismendi afirma que la máxima aspiración es que se restituya en Venezuela la institucionalidad democrática y en paralelo, se produzca la apertura del canal humanitario y, además, se logren mejores condiciones electorales para 2018 cuando se realicen los comicios presidenciales. A todos los que tienen prisa por que se produzca un acuerdo les recomienda que le den tiempo a las negociaciones.

Como otros miembros de la delegación se muestra cauteloso en dar detalles de la metodología y de cómo será la participación de los asesores técnicos que este jueves en la noche tendrán una primera reunión en República Dominicana antes del encuentro con los representantes del Gobierno que será este viernes y el sábado.

“En las actuales circunstancias que estamos viviendo, con un país golpeado por la inflación, la crisis y el hambre, hay que buscar soluciones”

El equipo de la oposición lo integran Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional; Luis Florido, presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento; Enrique Márquez, diputado por el partido Un Nuevo Tiempo (UNT); Luis Aquiles Moreno, diputado por Acción Democrática (AD); Timoteo Zambrano, diputado por UNT; el diputado Eudoro González por Primero Justicia (PJ); el diputado Simón Calzadilla por Movimiento Progresista (MP); Mariela Magallanes (Causa R); Manuel Teixeira (MP); Luis Carlos Padilla (AD); y Roberto Henríquez, dirigente de Copei.

Y como asesores técnicos: Jorge Roig, expresidente de la patronal Fedecámaras; Juan Manuel Raffalli, abogado; Vicente Díaz, exrector del Consejo Nacional Electoral (CNE); Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica; el experto en negociaciones Gustavo Velásquez del partido Voluntad Popular (VP); Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria; el abogado Daniel Sierra; María Eugenia Mosquera, directora de Vale TV; la psicóloga social y consultora política Colette Capriles; y la coordinadora de la Unión Nacional de Trabajadores, Marcela Máspero. Por supuesto, también Arismendi.

Por el Gobierno asistirán Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación; Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC); y Elías Jaua, ministro de Educación.

Como mediadores continuarán el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el presidente de República Dominicana, Danilo Medina.

Asimismo participarán los cancilleres de seis países: de México, Luis Videgaray; de Chile, Heraldo Muñoz; y de Paraguay, Eladio Loizaga (que no estará presente en la primera reunión), por parte de la oposición, así como de Bolivia, Fernando Huanacani; de Nicaragua, Denis Moncada; y de San Vicente y las Granadinas, Sir Louis Straker, por parte del Gobierno.

-¿Cuáles son las expectativas con las reuniones que se realizarán este fin de semana en Santo Domingo?

-Lo primero es que creo que en las actuales circunstancias que estamos viviendo, con un país golpeado por la inflación, la crisis y el hambre, hay que buscar soluciones. A este país parece que le cayeron todos los males de la tierra encima. Pero además, con una institucionalidad resquebrajada, la aspiración elemental que uno puede tener es ayudar a que se reconstituya la institucionalidad democrática, la posibilidad de que la gente pueda pensar que el país tiene futuro y posibilidades de salir adelante de esta enorme calamidad que se sufre. Entonces, las expectativas son que se pueda contribuir con una salida. Buscar las soluciones para que el país salga de esta crisis horrible.

-¿Confía en que se puede llegar a algunos resultados?

-Siempre y cuando no nos apeguemos al libreto que ha caracterizado a una parte de la oposición venezolana de creer que las cosas son de ahorita para ahorita. Comprendo las urgencias que todos tenemos, pero a esas negociaciones es necesario darles tiempo. Entiendo la prisa, pero esas cosas necesitan decantarse. En todo caso han transcurrido unos cuantos días desde el último intento y ahora, las circunstancias son un tanto distintas. Creo que la percepción del país de a pie, la que se nota en la calle, es que la gente clama por que haya un arreglo que permita superar esto de manera pacífica. Que haya un entendimiento. Creo que el esquema de la confrontación está agotado. Entonces, hay que apostar a la posibilidad de que estos encuentros produzcan resultados que es lo que todos esperamos.

-De acuerdo con lo que ha trascendido los puntos clave son: ayuda humanitaria, no reconocimiento a la ANC, libertad de los presos políticos y mejores condiciones electorales. ¿Agregaría algo más?

-Esos son los puntos que lleva la comisión. No entendemos por qué razón el Gobierno no termina de aceptar la ayuda humanitaria, por lo menos en lo que respecta a las medicinas. En términos de alimentos admito que necesitamos más que ayuda humanitaria. Se requiere un cambio en la política económica que aborde el problema inflacionario en serio. Eso es pertinente y no requiere mayores consideraciones. Tampoco existe explicación para la negativa gubernamental de aceptar el aporte que está dispuesta a dar la comunidad internacional. Tenemos una crisis enorme por la falta de medicamentos. La gente clama por medicinas porque no consigue cómo atender enfermedades, unas complicadas y otras no tanto. Eso al lado del restablecimiento de la institucionalidad del voto y de todo lo que rodea el ejercicio democrático del sufragio, como que haya unas elecciones competitivas, en las que todo el mundo pueda actuar con igualdad de derechos. Son dos aspectos que necesariamente deben ir atados, porque el periodo del presidente de la República se termina el año próximo. En el país que vivíamos, que se conoció, a estas alturas del juego la campaña electoral ya se estaba desarrollando, no estaba formalmente declarada, pero ya se sabía quiénes eran los candidatos y qué ofrecían.Arismendi: “La gente clama por un arreglo que permita superar la crisis pacíficamente”/ Foto: KonZapata

-Sin embargo, Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el partido de gobierno, afirmó que no habrá cambios en las condiciones electorales.

-El país necesita recobrar esa posibilidad y no mantenerse atado a un Gobierno que se empeña en perpetuarse en el poder. Además, todo lo que comunica es que se va a eternizar en el poder. Hay que rescatar la alternancia, la posibilidad de que la gente elija y que lo haga con libertad. A eso lo denomino el restablecimiento de la vigencia de la Constitución, que fue alterada por el Gobierno. La posibilidad de que la Asamblea Nacional pueda ejercer las actividades para las cuales fue electa. Es un asunto de admitir que tenemos una Constitución y que debe estar vigente y no vapuleada desde el Estado. Me parece eso lo cardinal, que se restablezca la vigencia de la Constitución, que haya elecciones democráticas y, en paralelo, concertar la ayuda humanitaria y la posibilidad de un cambio de política económica que haga que el país vuelva a producir lo que se hacía para comer.

-Desde el punto de vista de los trabajadores, ¿cree que se puede lograr algo? ¿Qué pedirán?

-El tema central, hablo desde la perspectiva de los trabajadores, es que estamos viviendo de un proceso de destrucción del trabajo. Es lo que hemos vivido estos años y es lo que se percibe porque es la queja mayor de todo el mundo. No es sólo que el salario se lo tragó la inflación. Ahora cualquier trabajador percibe más del llamado bono de alimentación que por salario. Eso destruye las prestaciones, las vacaciones y todos los beneficios asociados al salario y al trabajo. Los estímulos para acceder a un empleo son pocos, por eso es que se van cada día tantos jóvenes fuera del país. La clave estaría en que tiene que haber una política de recuperación del trabajo productivo y bien remunerado. Eso significa implementar una política de empleo agresiva. No es sólo atacar los problemas macroeconómicos como la inflación, la desinversión, la escasez, sino también crear puestos de trabajos bien remunerados. Esas son las claves de lo que serían las aspiraciones de los trabajadores. En eso se ha venido trabajando en el Inaesin, en el diseño de líneas de acción. Pero no es el tema de lo que se va a tratar en República Dominicana, aunque sí creo que el asunto se ha discutido mucho. En los países donde ha habido estas crisis y se han diseñado políticas de reconstrucción económica, el énfasis que ha puesto siempre el movimiento sindical es que la base de la reconstrucción tiene que ser la creación de empleo, de puestos de trabajo.

-Esto debe ir acompañado con la reindustrialización del país.

-Exacto, de eso se trata. La recuperación del país viene de la mano de la reindustrialización. Si el país no se reindustrializa no pasará nada. Aquí se habla mucho de abandonar el rentismo petrolero, pero la manera de romper con este es creando una economía productiva y eso implica que haya inversiones productivas. De eso se trata, de que tengamos industria, una cosa que produzca y genere riqueza y bienestar. Romper con este modelo absolutamente obsoleto del plan de los controles y del Socialismo del Siglo XXI. Eso demostró que no sirve para nada y es un modelo fracasado. Es lamentable decirlo porque han transcurrido casi 20 años, pero no queda otra. El país no puede seguir atado a un modelo absolutamente ineficiente que no sirve para nada.
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