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El Papa Francisco aplica la fórmula de Juan Pablo II para cambiar el mundo

sábado 27 de enero de 2018, 16:00h
Daniel Gómez (ALN).- El ritmo de viajes del Papa Francisco recuerda al de Juan Pablo II, el Sumo Pontífice más influyente de los últimos tiempos. Para qué, se preguntarán. La respuesta está en la Historia: “Cayeron el muro de Berlín y el telón de acero, en gran parte gracias a los viajes de Juan Pablo II a Polonia. De 757 millones de católicos en 1978, elevó el número a 1.098 millones en 2004”, dijo a ALnavío Pedro García-Alonso, profesor de la Universidad Complutense de Madrid.
Francisco, en sus casi cinco años como Papa, ha visitado una treintena de países / Foto: Vaticano
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Francisco, en sus casi cinco años como Papa, ha visitado una treintena de países / Foto: Vaticano

La última misa del Papa Francisco en Lima reunió a más de un millón de personas. Ni los Rolling Stones tienen tanto poder de convocatoria. Aun así, algunos se preguntarán para qué. ¿Para qué sirven los viajes, las giras y las visitas del Papa?

Pedro García-Alonso, profesor titular de la Universidad Complutense de Madrid, teólogo y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, acude al legado de Juan Pablo II para responder. Éste, en sus 27 años como Papa, visitó 131 países. ¿Resultados?

“De 84 nunciaturas (embajadas) en 1978, pasó a disponer de 173 en 2005. Cayeron el muro de Berlín y el telón de acero, en gran parte gracias a sus viajes a Polonia. De 757 millones de católicos en 1978, pasó a 1.098 millones en 2004, lo que representa el 18% de los actuales”, apunta García-Alonso al diario ALnavío.

Francisco cumplirá en marzo un lustro al frente del Vaticano. Cinco años y una treintena de países ya en su pasaporte. Apenas ha pisado Europa, priorizando las zonas marginales de África, Asia y Latinoamérica. Este ritmo de viajes recuerda al de Juan Pablo II, aunque la falta de perspectiva impide hacer un análisis tan objetivo.

“No creo que le importen los números al Papa Francisco. Lo que realmente busca e intenta no es hacer proselitismo. Así textualmente lo dice. Es ayudar a los pobres, abrirse a los emigrantes y marginados, comunicar para unir en paz y así evitar guerras, ir a las periferias. Y, sinceramente, creo que lo está consiguiendo”, subraya el profesor.

Aunque el análisis histórico del Papa Francisco no es comparable al de Juan Pablo II, sí hay palabras y gestos que están marcando época. De ellos advirtió a este diario el sacerdote y ensayista Jesús de las Heras, poniendo el foco en la gira por América Latina que realizó el Sumo Pontífice la semana pasada.

En Chile el Papa fue tajante y condenó los escándalos de pedofilia del clero / Foto: Vaticano

“Una visita del Papa tiene un antes de capital importancia. Sólo hay que ver cómo las comunidades católicas de Chile y Perú han vibrado preparando el viaje de Francisco. Es imposible que todo ese proceso de evangelización no dé frutos”, subrayó.

Pero hay más. La estancia en Chile fue la más sonada, pues allí la Iglesia sufre una sensible pérdida de fieles –es el país con menos católicos de América Latina- debido a los casos de pedofilia protagonizados por sacerdotes locales.

Síntoma del turbio ambiente fue que en la previa de la visita grupos anarquistas atentaron contra parroquias de la periferia de Santiago con explosivos, fuego y macabros mensajes como “la próxima bomba será en tu sotana”.

“Le gustan los escenarios difíciles”

Sobre este asunto, el profesor García-Alonso matiza que “al Papa Francisco le gustan los escenarios difíciles. En más de la mitad de los países que ya ha visitado, los católicos son minoritarios. Y lo mismo con sus oyentes: no le importa lo favorables o críticos que sean”. En esta línea agrega: “No rehúye las acusaciones. Las atiende y las asume, humillándose a pedir perdón si hace falta”. Fue esto mismo lo que hizo en Chile.

“No puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza, vergüenza que siento por el daño irreparable causado a niños por ministros de la Iglesia”, dijo Su Santidad en el primer discurso de la gira.

De las Heras: “¿Quién sabía de los musulmanes de Birmania, los Rohinyá? Francisco los puso en el mapa”

Al margen del escándalo, De las Heras hace énfasis en otros mensajes que dejó en Chile. “El Papa Francisco está preocupado con la polarización que experimenta el país en materia religiosa, pero también en materia económica. El país ha vivido un gran desarrollo económico, pero no oculta capas de pobreza y exclusión social”.

Aquí son significativos los encuentros que mantuvo Francisco con los mapuches, una minoría indígena, la más importante del país, que lleva reclamando tierras desde el siglo XIX, pero no de una forma pacífica. De hecho, en la zona son comunes los atentados contra las autoridades. Ha habido hasta tiroteos de por medio y un helicóptero en llamas.

En esto el Papa Francisco fue claro. Exigió a los mapuches el abandono de la violencia, y a las autoridades una actitud de “integración, inclusión y pluralidad”. El impacto del mensaje no se hizo esperar y una autoridad dentro de esta minoría indígena, Juan Carlos Reinao, declaró: “Estamos convencidos y creemos que es posible. Pero tenemos que trabajar mucho para unir a todos en torno a lo que decía el Papa, que es la unidad”. Así lo reseña el diario argentino Página 12.

La atmósfera que envolvió la visita en Chile fue diferente a la de Perú. Este país, con un alto índice de católicos, fue un baño de masas para el Papa Francisco. A pesar de lo amable del ambiente, el Sumo Pontífice no se dejó seducir y su mensaje fue directo, a la fuente de los males de Perú: la corrupción.

“¿Qué le pasa a Perú que cada vez que sale un presidente lo meten preso? (Ollanta) Humala está preso, (Alejandro) Toledo está preso [está fugado en EEUU], (Alberto) Fujimori estuvo preso, Alan García está que entra que no entra; y presos con rabia, ¿no? El sistema llama la atención”, dijo en una audiencia con los obispos peruanos (Leer más: El discurso del Papa no es palabra santa para los políticos de Perú).

Las minorías adquieren una importancia vital en los discursos del Papa / Foto: Vaticano

Al margen de la corrupción, lo más “significativo”, según el sacerdote De las Heras, fue el primer encuentro que el Papa mantuvo con los pueblos de la Amazonia. Un encuentro que al igual que en Chile, está dirigido a las minorías.

Y es aquí donde reside la principal fuerza del Papa. “El objetivo de Francisco, y también el del resto de sacerdotes, es plantar semillas para luego recoger los frutos”, dice De las Heras. Y agrega: “Si antes hablaba del antes, ahora hablo del después. Pondré el ejemplo quizá más claro en este sentido. ¿Quién sabía de los musulmanes de Birmania, los Rohinyá, que han tenido que ser acogidos en Bangladesh porque fueron expulsados de su tierra? Nadie sabía de su existencia. Francisco los puso en el mapa”.

El arte de comunicar

Los mensajes del Papa Francisco no vienen solos. Están acompañados de una potente estrategia de comunicación. “Es increíble cómo comunica, transmite y se gana al oyente. El impacto está a la vista: trending topic, portada de periódicos. Y siendo valiente, arriesgándose al peligro. Se mete en jaleos y fregados que asustarían a cualquiera”, sostiene García-Alonso.

Para este profesor el Papa tiene otro punto fuerte: el manejo de las tecnologías, su presencia en los nuevos formatos de comunicación. Posee Twitter e Instagram. Y no sólo está, sino que participa de forma activa en las redes. “Está en la era de la comunicación”.

Luego están sus raíces. “Comunica como sólo argentinos e italianos saben hacerlo. Habla hasta con las manos”, subraya García-Alonso. Jorge Mario Bergoglio, nombre secular de Francisco, de 81 años, nació en Buenos Aires y pertenece a la orden de los jesuitas.

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