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Los pesos pesados de América maniobran para llevar ayuda humanitaria a los venezolanos

lunes 16 de abril de 2018, 13:00h
Ernesto J. Tovar (Lima/ALN).- La Cumbre de las Américas realizada en Lima dejó un compromiso oficial contra la corrupción, pero también una declaración alterna, suscrita por la mitad de los países, para buscar fórmulas con el fin de ayudar a los venezolanos que padecen hambre y enfermedades, en una crisis humanitaria sin precedentes en la región.
Sebastián Piñera se reunió con Mike Pence para trazar estrategias respecto a Venezuela / Foto: @VP
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Sebastián Piñera se reunió con Mike Pence para trazar estrategias respecto a Venezuela / Foto: @VP

Dos temas marcaron las conclusiones de la VIII Cumbre de las Américas en Lima (Perú): uno oficial, que fue la necesidad de poner en práctica mecanismos eficaces e institucionales para luchar contra la corrupción.

Pero el otro, uno paralelo que no se incluyó en el ‘Compromiso de Lima’ pero que definió este cónclave, está en discusión desde hace dos meses, cuando se retiró la invitación a participar a Nicolás Maduro en medio del giro dictatorial de llamar a elecciones fraudulentas que no serán reconocidas por buena parte de la comunidad internacional, que además se ha alarmado con el agravamiento de la crisis humanitaria de millones de venezolanos que sufren por la falta de alimentos y medicinas. Al respecto, en la Cumbre se emitió un comunicado sobre Venezuela.

La semana de la Cumbre de Perú estuvo caracterizada por las múltiples reuniones de opositores venezolanos con cancilleres y altos funcionarios de varios de los gobiernos; y por la mención del tema Venezuela durante sus palabras en la Cumbre por parte de al menos 15 presidentes y mandatarios.

Con mayor o menor contundencia, el tema fue traído a colación entre otros por Argentina, Brasil, Colombia, México, Canadá, Estados Unidos, Perú, Chile y México, todos altamente preocupados por la dura situación social de más de un millón de emigrantes y refugiados venezolanos, que han impactado socialmente en casi todos los países del hemisferio.

Este desplazamiento, que de acuerdo al presidente peruano Martín Vizcarra, podría alcanzar dos millones de personas, está empujando una respuesta articulada en la región, aún con el fundamental escollo de la negativa del régimen de Nicolás Maduro a reconocer su fracaso y aceptar la ayuda para los venezolanos, posición que respaldan ante la Organización de Estados Americanos (OEA) sus socios de Cuba, Nicaragua, Bolivia y el puñado de Estados caribeños que aún dependen del petróleo venezolano.

El especialista en Derecho Internacional y director asociado del Atlantic Council de Washington, Mariano de Alba, considera que “será muy difícil que surja una estrategia multilateral porque todavía no existen los votos para tomar decisiones concretas en la OEA, e incluso esas decisiones no serían tan relevantes a menos que haya voluntad concreta de cada país de presionar al Gobierno venezolano”.

Argentina y Chile, según la posición de sus presidentes y por información extraoficial de las reuniones con la diplomacia estadounidense, serían las puntas de lanza

Este sábado, en el cierre de la Cumbre, los presidentes de Perú y Chile, Martín Vizcarra y Sebastián Piñera, respectivamente, explicaban por separado que se están buscando nuevas formas de hacer cambiar la situación venezolana, estancada por causa de un gobierno decidido a realizar elecciones catalogadas de ilegítimas por el Grupo de Lima y Estados Unidos, y en un tono menos agresivo por la Unión Europea.

Y en este sentido De Alba señala a ALnavío que “todo indica que el alcance de la presión internacional por el regreso de la democracia a Venezuela seguirá dependiendo de la decisión de cada país, y ya sabemos que hay algunos más dispuestos que otros a tomar medidas concretas”.

Argentina y Chile, según la posición de sus presidentes y por información extraoficial surgida de las reuniones con la diplomacia estadounidense, serían las puntas de lanza de una nueva ofensiva diplomática, que el presidente Vizcarra catalogó como compleja.

Ser amigos de los venezolanos

Si bien el carácter dictatorial de Maduro -que viola derechos humanos y convoca a elecciones donde no pueden participar libremente candidatos opositores- preocupa mucho a los vecinos democráticos, la crisis humanitaria es la primera prioridad.

La situación la resumió el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quien dijo ante los presidentes en la plenaria de la Cumbre que “ser amigo de Venezuela en estos momentos es ser amigo de los venezolanos”, y no del régimen chavista-madurista.

Y por si hacía falta poner más presión en el tema, el senador estadounidense Marco Rubio (muy cercano a Donald Trump y un futuro presidenciable en Washington), dijo este sábado en Lima que “el Gobierno de EEUU está dispuesto a contribuir en un esfuerzo regional, masivo y necesario, no sólo para los refugiados sino para los venezolanos que siguen dentro de Venezuela”, y subrayó que aunque “el gobierno de Maduro no ha permitido que entre esa ayuda, estamos dispuestos a apoyar eso fuertemente”, subrayando que habló de eso personalmente con Donald Trump y Mike Pence un par de días antes.

En este escenario el exeditor de la sección internacional de El Comercio y profesor universitario Carlos Novoa, piensa que la situación política interna de Venezuela se ha agudizado, provocando que eleve su importancia en la agenda internacional.Mauricio Macri y Justin Trudeau han mostrado firmeza contra Maduro / Foto: @JustinTrudeau

“A estas alturas, y tal vez eso sea algo nuevo en la Cumbre, ya tiene una repercusión internacional desde el punto de vista de que esto ya no es una crisis en un país, sino que tiene ribetes de crisis humanitaria, al existir una gran cantidad de migrantes fuera del país, por la crisis económica y el hambre”, dijo Novoa a ALnavío.

“El tema de Venezuela, en lo interno son las elecciones, la crisis económica, y en eso lo único que pueden hacer son recomendaciones. Pero en lo externo la Cumbre fue una oportunidad para diseñar alguna política de apoyo real a los venezolanos fuera de su país, como el caso peruano, con el estatus especial y las puertas que están abiertas”, señaló.

Justamente en medio de la Cumbre se conoció que Estados Unidos, a través de su agencia de cooperación, otorgaría 16 millones de dólares para ayudar a mitigar el impacto socioeconómico de los refugiados venezolanos que huyen de la miseria del chavismo.

“Hay gestos iniciales para ayudar. Una intención de apoyar y en segundo lugar que se vea como un apoyo articulado de distintos países. Y si bien 16 millones de dólares no es mucho, al menos se parte de algo” manifestó Novoa.

Añadió que “en la medida en que se vea cómo esto se va articulando y va teniendo frutos, podemos hablar de un éxito”.

Sin embargo, entregar esa ayuda no será fácil dentro de Venezuela, donde se acumulan los problemas de salud, alimentación, derechos humanos y acceso a los servicios públicos para la población.

Entregar esa ayuda no será fácil dentro de Venezuela, donde se acumulan los problemas de salud, alimentación, derechos humanos y acceso a los servicios públicos

Pese a ese cuadro -que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llamó en la Cumbre un “Estado fallido”- Mariano de Alba recuerda que “el régimen de Nicolás Maduro está negado a aceptar que Venezuela vive una crisis sin precedentes por las implicaciones políticas que ello tiene”.

Pero más allá de la propaganda, algunos funcionarios del chavismo reconocen la dureza de la situación.

“Recientemente Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación y muy cercano a Maduro, decía que ellos estaban abiertos a recibir ayuda, pero ‘con respeto a la soberanía’, lo que da a entender que, sin admitir la existencia de la crisis, el Gobierno podría estar abierto a permitir el ingreso de ayuda siempre y cuando retenga el control en la distribución de esa ayuda para que le otorgue una retribución política” apunta Mariano de Alba.

La preocupación por trasladar ayuda a los venezolanos, mientras para los países de la región es legítima, para los personeros del chavismo-madurismo sería otra jugada para conseguir apoyos, como la caja CLAP de alimentos, donde se premia a los leales y se castiga a los disidentes.

“Es un debate muy difícil, pero al menos desde mi perspectiva, más allá de la diatriba política, la prioridad debe ser salvar vidas de los venezolanos que están sufriendo”, opina De Alba.

Por ahora las cancillerías buscan fórmulas para “hacer recapacitar, llevar a un cambio de la actitud de las autoridades en Venezuela”, en palabras del presidente Vizcarra.

Se espera que el próximo mes haya una reunión de cancilleres de la OEA en México para seguir discutiendo la situación venezolana, justamente cerca de las elecciones presidenciales convocadas por el chavismo.

Ernesto J. Tovar

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