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9 cosas que debes saber si empiezas a fumar Habanos

miércoles 25 de julio de 2018, 10:00h
Oscar Medina (ALN).- El tabaco cubano fue “descubierto” por los conquistadores en 1492 y rápidamente alcanzó la fama de la que todavía hoy hace gala. Las marcas de Habanos son famosas en todo el mundo y, con la excepción del mercado estadounidense, son líderes indiscutibles. A continuación una pequeña guía para quien quiere iniciarse en el buen fumar.
Fumar Habanos tiene sus reglas / ALN: Mariana Zapata
Fumar Habanos tiene sus reglas / ALN: Mariana Zapata

Habano es cubano: No hay otro. Habanos es una Denominación de Origen Protegida que se aplica a los tabacos hechos en Cuba totalmente a mano, siguiendo normas específicas y utilizando hojas de tabaco cosechadas sólo en determinadas zonas de la isla que también califican como DOP. Los Habanos se manufacturan exclusivamente con tabaco negro cubano proveniente de las regiones de Pinar del Río (donde está Vuelta Abajo), Partido y Remedios.

Habano es puro: Se le puede llamar cigarro, Habano, tabaco y puro, porque puro se refiere a un tabaco hecho con hojas provenientes de un solo país. En las marcas cubanas sólo se utilizan hoja de Cuba. A los cigarros hechos en otras naciones y que combinan hojas de diferentes países no es correcto llamarlos puros.

El primer europeo: De acuerdo con El gran libro del Habano, de Adriano Martínez Rius, los estudios científicos proponen diversos orígenes de la planta de tabaco: cerca del lago Titicaca, en las riberas del río Orinoco o en la zona que hoy es frontera entre Perú y Ecuador. En todo caso, siempre en América del Sur. El “encuentro” con los europeos, sin embargo, lo sitúan los historiadores en esa isla que los conquistadores españoles llamaron Gibara: allí llegó Cristóbal Colón en 1492. Serían Rodrigo de Xerez y Luis de Torres quienes observaron por primera vez a los indios taínos quemando ramas de tabaco y aspirando el humo. Pese a que el primer uso que se le dio al tabaco llevado al reino fue medicinal y posteriormente se consumió como rapé, Rodrigo de Xerez se aficionó a hacerlo a la manera de los aborígenes cubanos. Y en 1501, mientras fumaba en su casa de Ayamonte, ocurrió que al verle soltar humo por la nariz y la boca, su esposa, aterrorizada, lo denunció como poseído por el demonio y el pobre terminó encarcelado por el Santo Oficio. Años más tarde, cuando fue liberado, ya se había popularizado la costumbre de fumar el tabaco torcido.En las vegas de Pinar del Río se cosecha el mejor tabaco del mundo / Foto: Oscar Medina

Las marcas: Hay 27 marcas de Habanos que son las amparadas por la DOP. La mayoría de ellas son centenarias y fueron creadas, principalmente, por empresarios españoles que se radicaron en la isla. Al triunfar la revolución cubana las marcas fueron expropiadas y sus dueños de entonces mudaron, forzosamente, sus operaciones a otros lugares, como República Dominicana. Por eso hay “versiones” no cubanas de las marcas, pero que no son Habanos. Sin embargo, hay unas pocas marcas de Habanos creadas durante el largo periodo de gobierno castrista. Cohiba, la de mayor renombre global, nació en 1966. Cuaba, Trinidad y San Cristóbal de La Habana también pertenecen a esa lista.

Negocio a medias: La Corporación Habanos S.A. es la empresa que se encarga de la comercialización de todas las marcas de Habanos en el mundo. En algunos países opera de forma directa y en otros –la mayoría- a través de distribuidores exclusivos para garantizar la legitimidad de los productos en una industria plagada de falsificaciones. Habanos S.A. es propiedad, a partes iguales, del Estado cubano y de la firma británica Imperial Tobacco, la cual, a su vez, es dueña de la española Altadis.

Comprar seguro: La industria de la falsificación de Habanos es mayor que la producción formal. Falsifican en Cuba, en México, en Brasil, en Dominicana… en fin, en todas partes. Por eso no hay que confiar en vendedores callejeros, ni en línea. Si usted vive en una ciudad que cuenta con algún local de la cadena La Casa del Habano, puede tener la garantía absoluta de que allí se vende producto legítimo. Si compra en algún estanco, debe asegurarse de que ese estanco adquiere sus tabacos directamente del distribuidor autorizado en ese país. Además de La Casa del Habano las tiendas serias están identificadas como “Especialista en Habanos”. En Cuba ya es un “clásico” de la estafa el cuento de “la cooperativa” donde ofrecen el paraíso del Habano barato y se trata de falsificaciones. Si viaja a Cuba, no caiga en provocaciones. Y, otra cosa, el “Cohiba cristal” no existe, es un invento de los falsificadores.

Para empezar: En materia de Habanos los conocedores recomiendan al fumador novato comenzar por el Montecristo Nº 4, cuya vitola (formato) es llamada mareva. Se supone que es el Habano referencial. Esto es discutible, porque ese Montecristo ofrece una fumada con sabores un tanto recios y con algo de aspereza. Un tabaco más “cremoso” podría ser una mejor opción, como el Hoyo de Monterrey Epicur Nº2, un “robusto”.En las fábricas de La Habana parece que el tiempo se ha detenido / Foto: Oscar Medina

El tamaño importa: Los tabacos grandes y de calibre grueso pueden lucir imponentes o como un reto muy duro para el recién iniciado. Pero la verdad es que los cigarros de mayor cepo proporcionan experiencias más ricas en matices y más complejas que sus parientes de delgada estampa. En los Habanos pequeños el fabricante suele utilizar una receta más “picante”, de mayor impacto, y debido a su corta longitud la sensación de humo caliente es intensa.

Las “reglas”: Fumar Habanos parece un asunto complejo y sofisticado. En realidad, cada fumador se va haciendo su estilo y desarrollando manías en función de sus gustos particulares. Sin embargo, hay cosas a tener en cuenta: conviene haber comido previamente; el humo del tabaco no se aspira como el del cigarrillo, se mantiene en el paladar para disfrutar sus sabores; el Habano no se remoja en coñac –ni en nada-, si lo haces impregnas la hoja del sabor del destilado y terminas “fumando” coñac; el Habano se prende con encendedor de gas butano (que no tiene olor) o con fósforos especiales para tabaco que no contienen azufre. Si lo enciendes, termínalo, porque al dejarlo para otro día encontrarás un sabor amargo y desagradable. Y esta es la única regla de oro que debe respetarse: al terminar de fumar no lo aplastes contra el cenicero, deja que se extinga con nobleza.
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