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Repsol, Telefónica, Bankia y Ferrovial critican el pesimismo innato de los españoles

jueves 27 de septiembre de 2018, 18:00h

Daniel Gómez (ALN).- España no es un lugar tan malo como lo pintan los propios españoles. Eso es algo que valoran los directivos de Telefónica, Repsol, Bankia y Ferrovial. Ahora que la Constitución cumple 40 años, recuerdan cómo la democracia lanzó al país hacia los niveles del desarrollo. Y, según dicen, lo seguirá impulsando siempre que se respeten estos valores.

Los empresarios españoles celebran la democracia recordando el desarrollo de los últimos 40 años / Foto: Krebab
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Los empresarios españoles celebran la democracia recordando el desarrollo de los últimos 40 años / Foto: Krebab

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, no pudo ser más franco: “En España tenemos el autoflagelo como representación”.

Lo dijo en el Foro Tendencias España 2019 que organizaron El País y la consultora Kreab este jueves en Madrid. A Imaz le molesta la negatividad, casi genética, de los españoles. Y no es el único que lo piensa. Los presidentes de Bankia, Telefónica y Ferrovial también compartieron esa impresión en el evento.

“Los españoles somos incapaces de reconocer los méritos propios”, apunta José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia.

Goirigolzarri, de 64 años, fue el encargado de las operaciones en América Latina de BBVA en la década de los 90, cuando el banco aún no se había fusionado con Argentaria y sólo se llamaba BBV.

Durante una década, viajaba casi todas las semanas a México, Colombia y Venezuela. De aquellos tiempos lo que más recuerda es “la gran admiración que le expresaban los mandatarios latinoamericanos sobre la transición democrática a la figura del Rey”.

Goirigolzarri rememora la anécdota ahora que la Constitución española va camino de cumplir 40 años el próximo 6 de diciembre. Y aunque en muchos sectores de la sociedad la Carta Magna esté desprestigiada, lo resalta por la importancia que tuvo para que España abrazara el desarrollo, e incluso, para que las empresas hicieran negocios en el exterior.

“Los españoles somos incapaces de reconocer los méritos propios”, dice Goirigolzarri

“En la internacionalización de las empresas españolas en América Latina, aunque resulte intangible, tuvo un peso muy notable. Hay que poner en valor lo que supuso la Constitución. Los que hoy la critican, lo pueden hacer con libertad gracias a los avances que ella trajo”, comenta Goirigolzarri.

Cuando se firmó la Carta Magna en 1978, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, tenía 14 años. De aquello recuerda el nerviosismo de sus padres, y un periodo de prosperidad que continúa hasta estos días.

“El propio The Economist ha reconocido que este es el mayor periodo de prosperidad del país desde el Siglo de Oro. Tenemos elementos de influencia en el mundo, compañías punteras a nivel mundial. Parece que nos flagelamos porque queremos”, comenta.

La dosis de orgullo nacional de Álvarez-Pallete es la misma que exhibe Rafael del Pino, presidente de Ferrovial, quien, con 60 años, echa de menos la cabellera que lucía por aquellos tiempos.

“Peinaba pelo cuando todo cambió. Han sido 40 años increíbles. Éramos una economía cerrada, con precios domésticos que nada tenían que ver con el exterior. El logro más relevante es que la renta per cápita ha crecido 80%. Y esto ha sido así porque hemos ido de la mano”, recuerda.

La anécdota del directivo de Repsol es la más dura, pero también la más alentadora. Imaz hoy tiene 55 años. Su padre murió cuando él tenía ocho. Y de no ser por los avances que trajo a España la democracia, él nunca habría podido llegar hasta donde está ahora, como él mismo asegura.

“Gracias a los sistemas de becas y de ayudas pude estudiar y ascender, estando en un país meritocrático. Estos 40 años han sido una historia de éxito y queremos que lo siga siendo”, dice.

Confianza en la economía nacional

Por eso Imaz pide optimismo. Por eso, y porque “los propios ánimos luego se traducen en procesos reales”. Y al igual que no le gusta que cuestionen los avances democráticos en el país, tampoco quiere que la gente advierta sobre una nueva crisis económica. Porque eso puede traducirse en una desaceleración real.

Lo cierto es que la economía española vuelve a mostrar síntomas de debilidad. El PIB pasó de crecer por encima de 3% a situarse en 2,6% este 2018, según cálculos del Gobierno.

La economía española ya no crece por encima del 3% / Foto: Pixabay

Si bien no es un buen síntoma, los empresarios restan importancia a esta situación. Según el presidente de Telefónica, España afronta más riesgos externos que internos. “Los tipos de interés, los movimientos comerciales, las barreras comerciales para una economía tan abierta como la española…”, enumera.

Del Pino agrega que lo importante es que el país continúa creciendo. “Las empresas españolas son competitivas en diversos sectores, y lo que tenemos que hacer es preservar nuestras bases de competitividad”.

En este sentido, el presidente de Bankia insiste en que “lo que está ocurriendo es una décima arriba, una décima abajo. Hay riesgos a la baja, e internamente hay algunas cosas que tenemos que poner en valor, y otras que poner el foco. A mí me parece muy importante que preservemos la estabilidad y el rigor presupuestario”.

Por su parte, el ejecutivo de Repsol recalca la estabilidad institucional de España como un valor. “Nosotros operamos en 28 países del mundo. Si analizamos estabilidad, política regulatoria, la percepción y confianza-país, España está en el primer escalón. Este es un país fiable desde el punto de vista de un inversor”.

No caer en la autocomplacencia

No obstante, Imaz advierte que lo que no puede pasar ahora es que los españoles caigan “del autoflagelo a la autocomplacencia”. Insiste en que hay que seguir mejorando. Innovando y educando para garantizar el ascenso social del que él pudo disfrutar.

Por su parte, Álvarez-Pallete anticipa un horizonte de cambios muy acelerados. “La tecnología va a traer unas transformaciones inimaginables. Los que piensen que el smartphone fue revolucionario, que piensen en la inteligencia artificial. El mundo de las aplicaciones tendrá un impacto masivo”.

Para liderar esta revolución tecnológica, Álvarez-Pallete añade que “hacer un buen diagnóstico nos hará mejores como país”. Y que, en este estudio previo, “no dejen de lado los niveles de protección social que existen en España”.

De cara al futuro, Goirigolzarri resalta la educación: “La desigualdad que hay en España se explica por el desempleo. Y cuando hablamos de desempleo, hay dos elementos. El crecimiento económico y la empleabilidad del capital humano. Hay que hacer énfasis en educación y formación”.

En esta línea opina el presidente de Ferrovial. “Tenemos que competir por el talento. Que no se vaya de España. Para ello hace falta un marco de estabilidad y crecimiento. Las empresas de infraestructuras han crecido porque hemos tenido ingenieros muy buenos, y los de ahora no son tan buenos como los que eran antes”.

Del Pino concluye que “el talento diferencial de antes ha cambiado de signos. Tenemos que producir los mejores graduados. Y estamos lejos de eso”.

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