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Evo Morales le señala a Bolsonaro la ruta del pragmatismo político

miércoles 02 de enero de 2019, 19:12h
Juan Carlos Zapata (ALN).- La presencia de Evo Morales en la toma de posesión del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha sido catalogada como una señal de pragmatismo. Morales fue el único de los mandatarios de la órbita chavista-castrista en asistir este martes a Brasilia. Morales viene de mantener buenas relaciones con Michel Temer, no así Venezuela, Cuba y Nicaragua.
La presencia de Morales en la toma de posesión de Bolsonaro demuestra pragmatismo / Foto: YouTube
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La presencia de Morales en la toma de posesión de Bolsonaro demuestra pragmatismo / Foto: YouTube

Los lazos económicos entre Bolivia y Brasil son estrechos. “Estratégicos”, escribió Evo Morales en su cuenta de Twitter. Se afianzaron en los años en que gobernaron Lula Da Silva y Dilma Rouseff. También esa fue la ecuación para Caracas y La Habana. Pero Morales tiene que jugar en el terreno de los intereses de Brasil. Es una paradoja. Lo que hicieron Lula y Rousseff y las empresas de Brasil por estrechar las relaciones con Bolivia, es hoy la principal fuerza de Bolsonaro hacia Morales, un adversario ideológico, aunque La Paz siga siendo un socio comercial.

Pero Morales tiene que jugar en el terreno de los intereses de Brasil. Es una paradoja. Lo que hicieron Lula y Rousseff y las empresas de Brasil por estrechar las relaciones con Bolivia, es hoy la principal fuerza de Bolsonaro hacia Morales, un adversario ideológico, aunque La Paz siga siendo un socio comercial

Lo que está atado no ha podido romperse, pese a que Evo Morales fue un duro crítico en 2016 de la destitución de la presidenta Rousseff. Pero a finales de 2017, Evo Morales visitó a Michel Temer, con quien firmó varios tratados de cooperación, entre otros, el más importante tiene que ver con el proyecto del Tren Bioceánico, que es la obra que Morales ha colocado en el radar de las inversiones mundiales. Una obra de 10.000 millones de dólares, en la que habrá inversión de Alemania, Suiza, China y España. Es una obra para la que Bolivia necesita a Brasil. Como se sabe, según ha informado ALnavío, “el llamado Corredor Ferroviario Bioceánico de Integración está proyectado para unir, a través de Bolivia, el puerto peruano de Ilo con el brasileño de Santos. Además de Bolivia, Brasil y Perú, también se beneficiarían Paraguay, Uruguay y Argentina mediante la construcción de un ramal del ferrocarril desde territorio boliviano hacia una zona portuaria en suelo paraguayo vinculada a la hidrovía de los ríos Paraguay-Paraná”. Los acuerdos firmados con Temer hacían énfasis en el aumento del tráfico ferroviario entre Bolivia y Brasil.

De modo que Morales sabe que el éxito del proyecto pasa por mantener unas mejores relaciones con Brasil. Con el Brasil de Bolsonaro que, en la geopolítica sudamericana, asoma desde ya como un aliado fuerte del Chile de Sebastián Piñera, el Chile que le acaba de ganar a Bolivia en el Tribunal Internacional, la demanda por la salida al mar. El Chile de las relaciones cordiales y tirantes al mismo tiempo con Bolivia. Ya Bolsonaro también insinuó que la Argentina de Mauricio Macri y la Colombia de Iván Duque se incluyen en un eje de poder regional, contra el autoritarismo, la izquierda y el chavismo.

Llega Bolsonaro a la Presidencia siendo un duro crítico del socialismo. Del socialismo de Cuba y de Venezuela. Del socialismo de Nicaragua. Con La Habana, Caracas y Managua ha sido directo. Bolsonaro es uno de los mandatarios que no reconocen el segundo periodo de Nicolás Maduro que arrancará este 10 de enero. A Maduro no lo invitó a la toma de posesión, tampoco a Miguel Díaz-Canel, el líder cubano, ni tampoco a Daniel Ortega, de Nicaragua. Apenas ganó las elecciones, se procedió con el retorno de los miles de médicos cubanos que trabajaban en Brasil bajo el paragua del programa Más Médicos pactado desde 2013 entre el gobierno de Lula y el régimen de La Habana. Es un programa parecido al de la Misión Barrio Adentro acordado entre los fallecidos presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro.Maduro y Díaz-Canel sí están confrontados con Bolsonaro / Foto: Cancillería Vzla

Todo este contexto prefigura el cuadro de cómo pueden ser las relaciones de Bolsonaro con el bloque chavista. Y en mucho depende hasta dónde pretenda llegar el Brasil de este hombre que ha generado expectativa mundial. ¿Cuáles serán las armas de Bolsonaro? La económica será una de ellas, sin duda, tomando en cuenta el peso de Brasil, y la apuesta de que la economía tiende a recuperarse. El FMI pronosticaba un 2,4% de crecimiento. Pero lo importante es que Bolsonaro ha generado un clima de mayor confianza. Ya con Temer, el entorno de negocios e inversiones comenzó a mejorar. Si a Brasil le va bien, la presión hacia Maduro, por ejemplo, aumentará.

Brasil tiene cómo presionar a Venezuela y a Cuba. Lo que funcionó para Lula y Rousseff en un sentido, puede funcionar en el otro para Bolsonaro. La Habana y Caracas tienen deudas que pagar con Brasil. En septiembre, el presidente del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), Dyogo Oliveira, declaró que la institución no ha debido aprobar préstamos a Cuba y Venezuela. Según reseñó Efe, el funcionario dijo: “Mirando hoy, queda claro que (países como Cuba y Venezuela) no podían pagar. Probablemente, (los préstamos) no deberían haber sido hechos, pero ahora tenemos que ir detrás del dinero”. La expresión “ir detrás del dinero” es clave. Brasil quiere cobrar. Y quizá para Bolsonaro sea este un punto bandera de su política hacia estos dos países, hacia Maduro y Díaz-Canel, confrontados con Brasilia, que no es el caso de Evo Morales y Bolivia. Los cálculos indican que la deuda de Cuba y Venezuela ascendería a 1.000 millones de dólares. Para el gobierno de Maduro, 500 millones, por ejemplo, es mucho dinero, tomando en cuenta la crítica situación por la que atraviesa Venezuela.

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Pragmatismo versus confrontación

La revista Semana de Bogotá, publica este miércoles una consulta con Gerlado Zaran, profesor de relaciones internaciones de la Universidad Católica de Sao Paulo, quien admite el carácter pragmático de Evo Morales. Deja a un lado la posición política e ideológica y piensa en los intereses de Bolivia. Señala Semana que “Brasil es el mayor importador de productos bolivianos y uruguayos. En su cuenta de Twitter, el presidente Morales afirmó que Bolivia y Brasil son ‘socios estratégicos’ y que los unen ‘lazos de hermandad y complementariedad’”. Esto indica que en La Paz están claros. Lo que menos necesita Morales en estos días en que piensa en la reelección -cuestionada reelección- es un clima de tensión con Brasil que impacte en la economía, y por supuesto en la política interna. Por ello opta por el pragmatismo. No es el caso de Maduro. De hecho, Maduro denunció hace poco un complot para desalojarlo del poder, complot que tiene como protagonistas, dijo, a Bolsonaro, Iván Duque en Colombia y a Donald Trump en los Estados Unidos.

Como se ve, las cartas de la confrontación están echadas. Sólo falta esperar los resultados de las dos vías. La del pragmatismo de Evo Morales o la de la confrontación de Maduro. Morales en el tuit que publicó, le da trato de hermano a Bolsonaro, y quién quita y la posición pragmática del presidente de Bolivia sea una señal para el propio Bolsonaro de que a él también le hace falta una buena dosis de pragmatismo.

Juan Carlos Zapata

Artículos de Juan Carlos Zapata

Periodista, analista político, investigador y escritor venezolano, referente del periodismo latinoamericano y autor de 10 libros.

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