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Rusia y Cuba aumentan la presión contra la intervención militar en Venezuela

martes 05 de marzo de 2019, 12:00h

María Rodríguez (ALN).- Las advertencias de los gobiernos de Rusia y Cuba sobre las posibilidades de una invasión militar en Venezuela vienen de lejos. Ahora se intensifican e incluyen más elementos: la toma de posiciones en el Caribe de tropas estadounidenses, las posibles consecuencias y la idea de que la ayuda humanitaria estaría camuflando una invasión de EEUU. Unas alertas con las que Rusia y Cuba también defienden sus propios intereses.

Rusia y Cuba mantienen la misma postura / Foto: Presidencia de Rusia
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Rusia y Cuba mantienen la misma postura / Foto: Presidencia de Rusia

A la hora de hablar sobre una posible invasión militar en Venezuela, Rusia comparte las advertencias que hace el Gobierno cubano. Una, sobre las tropas estadounidenses que estarían tomando posiciones en el Caribe. Dos, las consecuencias que esta intervención acarrearía. Y tres, que la opción militar estaría camuflada como ayuda humanitaria. El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, trató estas cuestiones en una reciente entrevista con el periódico ruso Argumenty i Fakty.

Sólo hubo una pregunta sobre la situación de Venezuela, pero el secretario de Seguridad ruso se despachó a gusto. “¿Qué hay detrás de los intentos de prestar ayuda humanitaria a Venezuela: la preocupación por el pueblo venezolano o el inicio de la intervención militar?”, rezaba la pregunta.

“Mostrando sarcasmo y arrogancia respecto al pueblo venezolano, EEUU prepara una intervención militar en un país independiente”, lanzó Pátrushev

“Mostrando sarcasmo y arrogancia respecto al pueblo venezolano, EEUU prepara una intervención militar en un país independiente”, lanzó Pátrushev. Y añadió lo que lleva meses criticando el Gobierno cubano, que las tropas estadounidenses habrían tomado posiciones en el Caribe.

“La transferencia de las fuerzas de operaciones especiales estadounidenses a Puerto Rico, el desembarco de las fuerzas estadounidenses en Colombia y otros hechos indican claramente que el Pentágono está reforzando la agrupación de tropas en la región para utilizarlas en una operación de derrocamiento del actual y legítimamente elegido presidente Nicolás Maduro”, dijo Pátrushev en la entrevista a Argumenty i Fakty.

Pero mucho antes de la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, el gobierno de Vladimir Putin ya advertía al régimen de Maduro sobre una posible intervención militar. “Apoyamos sus esfuerzos para conseguir la paz social y sus acciones en vista a armonizar las relaciones con la oposición. Y naturalmente, condenamos todas las acciones de carácter evidentemente terrorista, todas las tentativas de derrocar el gobierno con ayuda de la fuerza”, señaló Putin en un encuentro que mantuvo en diciembre, cerca de Moscú, con Nicolás Maduro.

Una reunión a la que Maduro acudió raudo. No fuese a ser que Putin le regañase por la deuda que tiene contraída Venezuela con Rusia, por el corte del envío de petróleo para pagar la deuda, por el desorden y robo en PDVSA y por la fallida recuperación petrolera. Desde 2006 Rusia le ha prestado 17.000 millones de dólares a Venezuela. A Rusia le interesa que a Venezuela le vaya bien y pueda pagar sus deudas. No le conviene un socio débil en la región. Y mucho menos un socio invadido militarmente.

Tras la proclamación de Guaidó, el gobierno de Putin se puso de nuevo del lado de Maduro, también para salvaguardar los intereses de Rusia. La Cancillería afirmó que la situación en Venezuela había llegado “a un punto peligroso” y alertó que una eventual intervención armada de EEUU en apoyo a Guaidó provocaría “un baño de sangre”. Al mismo tiempo el comunicado calificó de “extremistas” a los opositores venezolanos en su pugna contra Maduro, a quien Moscú respalda como “presidente legítimo” de Venezuela. De nuevo Rusia defendió sus intereses en la región.

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Días después EEUU y Rusia chocaron en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) por Venezuela. Un duro enfrentamiento que concluyó sin acuerdo, pero marcó la primera vez que este Consejo discutió formalmente sobre Venezuela. La semana pasada volvieron a chocar, aquí se sumó China. Y es que Rusia y China vetaron en la ONU la resolución de Estados Unidos que exigía a Maduro elecciones y permitir la entrada de ayuda. Eso sí, el texto alternativo ruso, que urgía el respeto de la soberanía venezolana, tampoco consiguió los votos necesarios en el Consejo de Seguridad.

Y si a Rusia le interesa que le vaya bien a Venezuela, a Cuba todavía más. Según publica Granma, diario oficial del Partido Comunista de Cuba, el gobierno de Miguel Díaz-Canel advirtió a mediados de febrero sobre “las intenciones intervencionistas de Estados Unidos”. Lo dijo el canciller Bruno Rodríguez en una conferencia de prensa. Entre otros elementos el ministro mencionó “el movimiento de aviones de transporte militar desde bases estadounidenses donde están las fuerzas especiales y las de la Infantería de Marina, utilizadas para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países”.

“Se refería a los vuelos que llegaron entre el 6 y el 10 de febrero a las también bases militares estadounidenses en el aeropuerto Rafael Miranda (Puerto Rico); la Base Aérea de San Isidro (República Dominicana), y otras en el Caribe”, puntualizó Granma.

Todo ello en línea con uno de los últimos discursos a la nación del expresidente Raúl Castro y actual primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Castro ya lanzó sus dardos al alertar sobre “la amenaza militar, la hostilidad y la agresión económica del imperialismo estadounidense contra Venezuela; la acometida neoliberal para revertir las conquistas sociales; la injerencia contra la soberanía de gobiernos progresistas, los intentos de desmontar los progresos en la integración de la América Latina y el Caribe desestabilizan la región y plantean peligros a la paz y seguridad regionales”.

Y es que también con esta posición de alerta Cuba busca defender sus intereses. Tal como informó en Twitter Hugo Carvajal, general retirado y exdirector de Inteligencia y Contrainteligencia Militar de Venezuela, que reconoció a Juan Guaidó como presidente, “el objetivo primordial del gobierno legítimo es tomar control de las Fuerzas Armadas. Para eso habría que desmontar el aparato de inteligencia cubana y los mecanismos de control que mantienen en la estructura gubernamental del país”.

¿Ayuda humanitaria?

En Granma se habla de una “aventura militar disfrazada de intervención humanitaria”, concepto que defiende la Cancillería cubana, e insisten en la declaración de hace meses del presidente estadounidense Donald Trump en la que afirmó: “Todas las opciones son posibles”. Una frase que ya ha hecho suya también Guaidó.

Pero aún hay más sobre la ayuda humanitaria. El canciller cubano calificó el día D para la entrega de la ayuda como una fórmula para “la fabricación de pretextos humanos”. Una idea que de nuevo comparte el Gobierno ruso.

“La difícil situación humanitaria a la que se refiere Washington se debe precisamente a las sanciones y el embargo de los Estados Unidos. Y en estas condiciones, se está imponiendo la ayuda humanitaria. Algo que será rechazado”, afirmó Patrushev en la entrevista.

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Por todo ello, tanto Rusia como Cuba rechazan la opción militar y abogan por el diálogo. Desde el Gobierno cubano apoyan “las gestiones iniciadas por México, Uruguay y otros que intentan un camino de paz, llamando a la comunidad internacional a movilizarse para impedir cualquier acción que se preste para una intervención que está en manos de fundamentalistas estadounidenses y alcanzará toda América Latina”, tal como publica Granma.

¿Y desde Rusia? Lo mismo. Que los problemas de Venezuela “deben ser resueltos exclusivamente por los venezolanos mediante el diálogo” y que “el uso de la fuerza es inadmisible”. Así lo manifiestan en un comunicado firmado por el canciller ruso, Seguéi Lavrov, junto a sus colegas de China, Wang Yi; e India, Sushma Swaraj. Asimismo, el embajador ruso ante la ONU, Vasili Nebenzia, declaró esta semana en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que es necesario “respetar las fronteras y la soberanía de Venezuela”.

Por lo pronto, la número dos de Maduro, Delcy Rodríguez, y el canciller ruso Serguéi Lavrov, se reunieron el fin de semana en Rusia para, entre otras cuestiones, “coordinar acciones encaminadas a impedir cualquier tipo de guerra contra Venezuela”, tal como declaró al portal ruso Sputnik el canciller venezolano Jorge Arreaza. "Haremos todo lo posible para contrarrestar los intentos de injerencia en los asuntos internos de Venezuela", declaró Lavrov al comienzo de las conversaciones con Rodríguez, en Moscú. "Ante esta situación, debo subrayar que el presidente Vladímir Putin ha querido trasmitir sus palabras de apoyo y solidaridad hacia su colega y amigo, el presidente Nicolás Maduro", añadió el titular ruso de Exteriores.

María Rodríguez

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