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En Brasil los acusadores de los acusados también acaban en prisión

viernes 22 de marzo de 2019, 14:09h

María Rodríguez (ALN).- El expresidente de Brasil, Michel Temer, propulsó el impeachment de Dilma Rousseff, sucesora de Lula. Así alcanzó la Presidencia del país en 2016. Tres meses después de darle el relevo a Jair Bolsonaro, la Policía Federal arrestó a Temer por un caso vinculado a Lava Jato. Una megatrama que ya hundió al expresidente Lula, encarcelado hace casi un año.

Temer asumió la Presidencia de Brasil tras el impeachment a Rousseff / Twitter: @micheltemer
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Temer asumió la Presidencia de Brasil tras el impeachment a Rousseff / Twitter: @micheltemer

Tres meses después de que Michel Temer diese el relevo a Jair Bolsonaro como presidente de Brasil -y perdiese, por tanto, la inmunidad parlamentaria- ha sido detenido. La Policía Federal lo arrestó este jueves por un caso vinculado a Lava Jato, la mayor operación de combate a la corrupción en la historia de Brasil y que destapó un gigantesco escándalo de desvíos de dinero de la petrolera estatal Petrobras. Esta megatrama ya hundió al expresidente Lula da Silva, encarcelado hace casi un año.

Ahora el foco judicial está en Temer. El juez Marcelo Bretas acusa a Temer de encabezar “una organización criminal” acusada de desviar unos 1.800 millones de reales (450 millones de euros) destinados a la construcción de la central nuclear Angra 3 en Río de Janeiro, según informa el diario El País de Madrid. Otras siete personas han sido detenidas, incluido el exministro de Minas y Energía de Brasil, Wellington Moreira Franco, que ejerció el cargo en mandato de Temer.

Temer fue vicepresidente de Dilma Rousseff seis años. Pero también resultó ser uno de los principales actores que propulsó el impeachment de Rousseff. El juicio político triunfó y la sucesora de Lula fue destituida, acusada por el Congreso brasileño de manipular las cuentas públicas. En agosto de 2016 Temer asumió la Presidencia en medio del tumulto generado por la investigación abierta para verificar supuestas irregularidades en contratos firmados por empresas ya condenadas por la operación Lava Jato.

Temer “la traicionó [a Dilma Rousseff]. Él mismo articuló el plan, codo con codo con el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, de su mismo partido, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB). Hoy ambos están detenidos (por corrupción)”, describe en un artículo en eldiario.es Víctor David López, periodista y autor del libro Brasil, Golpe de 2016.

De “golpe” habló también Dilma Rousseff este miércoles en Madrid, cuando se refirió a su impeachment en un foro sobre derechos humanos en América Latina. “La cuestión de Bolsonaro en Brasil es un proceso que viene desde el golpe de 2016, que no tuvo legalidad. Fue un golpe contra la democracia brasileña. Había sido electa con 54 millones y medio de votos. Y salí del Gobierno por un acto absolutamente inconstitucional e ilegal para transformar Brasil y encuadrarlo desde el punto de vista político con medidas ultraliberales”, relató la expresidenta.

A Temer no lo criticó. Ni siquiera lo mencionó. Pero sí reivindicó la inocencia de Lula en una nueva campaña mediática que pide la libertad del expresidente. “El golpe continuó con la prisión de Lula, un inocente. Sabían que si dejaban a Lula libre sería el próximo presidente”, subrayó Rousseff. “La libertad de Lula no es sólo importante porque sea un hombre inocente, Lula es importante para la democracia porque representa la lucha contra el autoritarismo y el ala neofascista en el Gobierno. Y no porque sea del Partido de los Trabajadores”, recalcó la expresidenta.

Rousseff también criticó al juez Sergio Moro, quien llevó a prisión a Lula y hoy es ministro de Justicia con Bolsonaro. Algo que la exministra calificó de “streaptease político” para mostrarse realmente tal como es.

Y mientras, Rousseff sigue alegando que aquellos maquillajes contables con los que la apartaron de la Presidencia no eran delito, sino una excusa.

La reacción de Lula y Bolsonaro

Tanto Lula (desde prisión) como Bolsonaro, de viaje oficial a Chile, reaccionaron ante la detención de Temer. Lula lo hizo defendiendo a Temer a través de varios mensajes que se difundieron en su cuenta de Twitter. Una manera también de defenderse a sí mismo. “Todo aquel que comete un delito, si el delito se prueba, tiene que ser detenido. Sea Temer, o Lula. Sea Fernando Henrique Cardoso o Bolsonaro. Nadie puede ser preso sin el debido proceso legal”, afirmó Lula.

También criticó a las autoridades que comandan la operación Lava Jato tras la detención de Temer y señaló que la Fiscalía y la Policía Federal “no pueden quedarse haciendo espectáculo”. Añadió que “el grupo (del Lava Jato) no necesita pirotecnia para sobrevivir, necesita sobriedad”.

¿Y Bolsonaro? Según recoge la prensa chilena, mantuvo una postura institucional. Dijo que “cada uno responde por sus actos” y que “la Justicia nació para todos”. Lo que está claro es que en menos de un año, dos expresidentes de Brasil están detenidos acusados de corrupción.

María Rodríguez

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