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Borrell antepone la defensa de las empresas españolas a las crisis en Venezuela y Cuba

martes 02 de abril de 2019, 18:00h

Daniel Gómez (ALN).- El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, “hace su trabajo”, dice a ALnavío Anna Ayuso, investigadora senior para Latinoamérica del Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona. No todos opinan igual. “Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”, comenta a este diario Carlos Uriarte, profesor de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos.

Borrell se reunió con Pompeo este lunes en Washington / Foto: Gobierno de España
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Borrell se reunió con Pompeo este lunes en Washington / Foto: Gobierno de España

Fue el protector. De España, de sus empresas y de la Unión Europea. Así se mostró Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores de España, tras su encuentro con Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, este lunes en Washington.

Borrell se alejó de los términos diplomáticos y habló claro. Con ironía se refirió a los ataques del mandatarioDonald Trump a la Unión Europea. “No estamos acostumbrados al hecho de que el presidente de EEUU diga que los europeos son enemigos o que la exportación de coches de Alemania es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos o que el Brexit es una buena idea y que otros Estados miembro deben seguir el ejemplo”.

Borrell también habló claro sobre Cuba y dijo estar “radicalmente en desacuerdo, los europeos y España en particular”, con que EEUU aplique el título tercero de la ley Helms-Burton. Un artículo creado para que los estadounidenses, incluidos los cubanos nacionalizados, pudieran demandar ante tribunales de EEUU a las compañías que supuestamente se están beneficiando de propiedades en Cuba que eran suyas antes de la llegada de Fidel Castro. Esto a muchas empresas españolas, sobre todo hoteleras, les afecta.

Fue claro también en velar por los intereses de las empresas españolas que tienen actividad en Venezuela. Compañías amenazadas por el nuevo paquete de sanciones que estudian en la Casa Blanca, y que podrían afectar a los grupos internacionales que operen en el país latinoamericano. Es el caso en España de BBVA,Mapfre y la petrolera Repsol.

“Hay empresas petrolíferas españolas, que no voy a mencionar por su nombre, que están manteniendo cierta actividad, y en la medida en que esa actividad pueda plantear un problema con respecto al régimen de sanciones que los americanos han establecido, naturalmente esa cuestión sí la hemos hablado”, dijo Borrell. El ministro agregó que “directamente no ha recibido ninguna advertencia concreta” de EEUU.

¿Qué tiene que hacer España?

Anna Ayuso, investigadora senior para Latinoamérica del Centro de Información y Documentación Internacional de Barcelona (Cidob) dice a ALnavío dos cosas sobre la postura de Borrell, más clara, y menos diplomática.

La primera es que “puede ser consecuencia de las elecciones en España (las generales tendrán lugar el 28 de abril) para mostrar firmeza”, en este caso ante la Administración Trump.

Carlos Uriarte: “Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”

“Esto hay que leerlo en clave electoral. Quizá en otras circunstancias no sería así. Las diferencias ya se sabían, pero Borrell ha puesto más énfasis en las diferencias que en las posiciones en común. Es una manera de marcar distancia con Trump”.

La segunda consideración de Ayuso es que “Borrell hace su trabajo como ministro de Asuntos Exteriores, que no es otro que defender los intereses de las empresas españolas en el extranjero”.

Carlos Uriarte, profesor de Derecho y Relaciones Internacionales de la Universidad Rey Juan Carlos y secretario general de la Unión Paneuropea, opina diferente. Piensa que, en casos como el cubano y el venezolano, antes hay que velar por los intereses de los ciudadanos que por los de las empresas españolas.

“Dialogar está muy bien. Defender los intereses de nuestras empresas está muy bien. Pero sobre todo lo que hay que hacer es apoyar a los demócratas en Venezuela y Cuba, a aquellos que ven sus derechos humanos socavados. Los intereses de nuestras empresas son importantes, pero cuando se habla de derechos humanos, son estos los que deben primar”, declara a ALnavío.

España, la UE y EEUU chocan en Cuba

La investigadora del Cidob insiste en afirmar que las situaciones de Venezuela y Cuba no son comparables. “Son situaciones muy diferentes. Cuba es un régimen que no es democrático pero que está transitando hacia una cierta apertura. Venezuela es un régimen que está dando pasos hacia atrás. Era democrático, pero está haciendo una regresión de una manera cada vez más acentuada, convirtiéndose en un régimen autoritario y represivo”.

El profesor de la Rey Juan Carlos no piensa que el régimen de La Habana esté dando pasos hacia la democracia. “La nueva Constitución cubana, por ejemplo, no cambia muchísimo las cosas y la prueba es que el líder del Partido Comunista -el que ostenta todo el poder en Cuba- sigue siendo Raúl Castro y no el presidente Miguel Díaz-Canel”.

Raúl Castro todavía tiene el poder en Cuba / Foto: Kremlin

Uriarte reconoce que la llegada de Trump trastocó los planes con Cuba. Fue el expresidente Barack Obamaquien emprendió la política de deshielo con La Habana. Una política que fue acompañada por Bruselas. Sin embargo, con Trump, las relaciones con Cuba volvieron a congelarse, dejando así a la UE sola “en una situación extraña y de incomodidad”.

Pese al viraje de Trump, Europa mantuvo su postura y lo que ahora se está viendo, según el profesor, es que “Cuba no está dando los pasos prometidos”. Y pone un ejemplo reciente: la situación de Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación, encarcelado hace dos años por ir en contra del régimen, y todavía preso a pesar de las exigencias de Amnistía Internacional para su liberación.

Sobre la abertura de Cuba Ayuso opina que “efectivamente el proceso va lento”. Y en este sentido, recuerda que “la UE apostó por una posición constructiva con el objetivo de acelerar los cambios”.

Todos apoyan a Juan Guaidó

La investigadora del Cidob sostiene que Cuba y Venezuela no son la misma cosa, aunque desde la Casa Blanca se trate de decir lo contrario. “Desde EEUU, y en concreto el senador Marco Rubio, se usa a Venezuela como arma arrojadiza para ir contra Cuba en un tema que más bien parece de política interior”.

Anna Ayuso: “Desde EEUU, y en concreto el senador Marco Rubio, se usa a Venezuela como arma arrojadiza para ir contra Cuba en un tema que más bien parece de política interior”

No es lo mismo Cuba y Venezuela porque la línea de España, y también de la UE, está alineada con EEUU. Los dos reconocen a Juan Guaidó como presidente encargado y mandatario legítimo para iniciar una transición democrática. Sin armas. En esto Borrell también fue claro.

Al ministro español le preguntaron por la intervención militar y dijo: “No ha hecho falta abordarlo. Hay cosas que ya están dichas y repetidas y forman parte del mutuo entendimiento, no hay que volverlas a repetir cada vez”.

La Administración Trump, si bien dice que todas las opciones están sobre la mesa, ha recurrido a la vía diplomática como la mejor forma para salir de Maduro. En esta línea, Washington contempla sanciones contra empresas extranjeras que trabajen en Venezuela. Son los casos anteriormente citados, como Repsol y BBVA.

“Borrell puede aconsejar a estas empresas y darles indicaciones, pero no puede obligarlas a salir. Y en este caso, obviamente, el ministro tiene que defender a las empresas españolas”, comenta Ayuso.

Las discrepancias en Venezuela

Uriarte, no obstante, considera que España y la UE no están siendo del todo contundentes con Maduro. Por un lado, expone el caso del Grupo Internacional de Contacto, el cual, dice, “está dando aire al régimen para quedarse en el poder”.

Al respecto indica que la transición en Venezuela hay que ejecutarla con cuidado para que no ocurra lo que pasó en Nicaragua. “Tenemos que intentar que se produzca una verdadera transición. No como pasó en Nicaragua, que estuvo la presidenta Violeta Chamorro, pero luego regresó el sandinismo más rancio y crudo que nunca”.

Según Uriarte, “sin una transición ordenada, que sea irreversible, contando para ello con algunos elementos del régimen, Venezuela es un país que puede volver a caer en unos cuantos años en el desgobierno y la sinrazón”.

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