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Bolsonaro es el presidente de Brasil peor valorado desde el fin de la dictadura militar

lunes 08 de abril de 2019, 17:00h

María Rodríguez (ALN).- Jair Bolsonaro llega a los 100 días de gobierno de Brasil con la popularidad por los suelos. Sólo 32% considera que está haciendo una gestión muy buena o buena por el país. 30% la califica de mala o muy mala, según una encuesta de Datafolha. Se trata del peor escenario si se compara con la popularidad que tenían luego de tres meses en el gobierno los expresidentes Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

Bolsonaro cumple 100 días como presidente / Foto: Presidencia Brasil
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Bolsonaro cumple 100 días como presidente / Foto: Presidencia Brasil

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cumplirá este miércoles 100 días al frente del país con la popularidad por los suelos. Según una encuesta de Datafolha publicada por el diario Folha de Sao Paulo, Bolsonaro enfrenta la peor nota de aprobación después de tres meses de gobierno si se compara con la que obtuvieron los demás presidentes del país desde 1989, es decir, tras la dictadura militar.

El sondeo indicó que sólo 32% de los consultados considera la gestión de Bolsonaro como muy buena o buena, mientras que 33% la ve como regular, 30% cree que es muy mala o mala y 4% o no sabe cómo calificarla o prefirió no responder. Un escenario muy diferente al de los expresidentes Fernando Collor de Mello, Itamar Franco, Fernando Henrique Cardoso, Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff. Al menos en sus primeros mandatos. La encuesta no evalúa la aprobación de Michel Temer, que tomó la Presidencia tras el impeachment a Rousseff.

En la encuesta participaron 2.086 personas de más de 16 años, residentes en 130 municipios de Brasil. El margen de error del sondeo es de dos puntos porcentuales, según informa Datafolha.

Sólo 32% de los consultados considera la gestión de Bolsonaro como muy buena o buena

Así, tras tres meses en el poder, Fernando Collor de Mello (1990-1992), contaba con 36% de aprobación (4 puntos más que Bolsonaro). 43% lo consideraba regular y 19% de los brasileños encuestados lo desaprobaba. Dos años después de asumir el cargo y acorralado por un proceso de impeachment, Collor de Mello renunció y el vicepresidente Itamar Franco completó el mandato.

Franco (1992-1994) tomó el relevo de Collor de Mello con 34% de aprobación. 45% calificaba su gestión de regular y 11% de mala o muy mala. Aun así, porcentajes mejores que los del presidente actual.

En los 100 primeros días de gobierno, Fernando Henrique Cardoso (1995-2003) poseía 39% de apoyos, 40% veía la gestión como regular y 16% como muy mala o mala.

Ya con Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), la aprobación de los brasileños se disparó hasta 43%. 40% consideraba su mandato como regular y 10% lo rechazaba. Su sucesora, Dilma Rousseff (2011-2016), gozó de 47% de aprobación en los primeros meses, la más alta de todos los presidentes desde el fin de la dictadura militar. 34% consideraba la gestión regular y apenas 7% la desaprobaba. No obstante, sus apoyos (dentro y fuera del Congreso) se fueron desintegrando hasta el triunfo del impeachment por corrupción.

El vicepresidente Michel Temer asumió la Presidencia hasta 2018. En ese momento, los brasileños con una opinión negativa del mandatario representaban en torno a 30% de la población, según la encuesta de MDA.

¿Mejorará la nota?

59% de los encuestados por Datafolha todavía cree que Bolsonaro hará una gestión óptima o buena. Sin embargo, estas expectativas todavía eran más altas para Lula y Rousseff, con 76% y 77% respectivamente.

En los primeros meses de gobierno, Bolsonaro vivió varios episodios de desgaste político. Por un lado, las acusaciones al hijo del presidente, Flavio Bolsonaro (senador nacional), de supuestas transferencias de dinero sospechosas. Por otro, la inestabilidad del Ejecutivo. Bolsonaro ya removió al ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gustavo Bebianno Rocha, salpicado por un escándalo de financiación irregular de la campaña electoral. Además, el presidente se plantea destituir al ministro de Educación, Ricardo Vélez, debilitado por disputas internas de poder, según informa AFP.

También preocupan las dificultades que está encontrando el presidente para sacar adelante la reforma de las pensiones, que la economía brasileña continúa a un ritmo lento y que la tasa de desempleo empeora.

“Para conseguir mayor apoyo de la opinión pública y consolidar sus propuestas de gobierno, Bolsonaro debe necesariamente adecuarse al cargo y mostrar servicio: la mitad de los brasileños cree que el político trabaja poco y es anticuado, imagen mucho peor que la de sus antecesores petistas en un período similar”, destacaron Mauro Paulino, director general de Datafolha, y Alessandro Janoni, director de encuestas de la firma, tal como recoge La Nación.

María Rodríguez

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