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El éxodo venezolano le pone música a Miami

martes 09 de julio de 2019, 09:00h

Daniel Gómez (ALN).- Bolivar Phill es una orquesta de 112 músicos profesionales asentada en Miami. Todos son venezolanos. Inmigrantes del éxodo. La mayoría, “hijos” de El Sistema de José Antonio Abreu, quienes ahora tienen “una ventana de esperanza para seguir haciendo música y vivir de ello”, declara al diario ALnavío uno de los fundadores de esta iniciativa, Anthony Pérez.

Ser inmigrante y vivir de la música no es tarea fácil / Foto: Bolivar Phill
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Ser inmigrante y vivir de la música no es tarea fácil / Foto: Bolivar Phill

Al correo electrónico de Anthony Pérez no paran de llegar mensajes. Son de venezolanos que viven en Miami y quieren formar parte de Bolivar Phill, una orquesta compuesta íntegramente por músicos del éxodo en Estados Unidos.

Carlos Aragón, Eva Moreno y yo nos pusimos como reto una orquesta de al menos 80 músicos, teniendo en cuenta que una orquesta regular suele ser de unos 50-60 músicos. ¡Llegamos a 112 músicos y no pudimos aceptar más! Se nos abarrotó la cosa, pero queremos encontrar una solución”, cuenta Pérez al diario ALnavío.

Hablar con Pérez no fue fácil. Al igual que el correo, tenía la agenda abarrotada. El pasado 30 de junio debutó Bolívar Phill en la sala de conciertos de la Universidad de Florida. “El concierto estuvo lleno y fue una total locura”. Fue un éxito, dice. Por eso, como vocero y fundador de la orquesta, se la pasaba de acto en acto. De reunión en reunión. De entrevista en entrevista.

Anthony Pérez lleva dos años en Miami. La inseguridad en Venezuela fue uno de los motivos que le obligaron a emigrar. Pero no el único. De hecho, la causa que más pesó en su decisión fue la incapacidad de hacer música.

Venezuela era un paraíso para los músicos, pero lastimosamente nada es perfecto y, de repente, todo se convirtió en un caos. Los servicios no funcionaban, había mucha inseguridad, así que decidí irme”, declaró.

Para Pérez, “Venezuela era el mejor sitio del mundo para hacer arte”. Y lo era, apunta, “gracias al maestro Abreu”. Se refiere a José Antonio Abreu y “al impresionante sistema de orquestas” que diseñó.

Este, conocido también como El Sistema, permitió que niños de todos los rincones de Venezuela tuvieron acceso a la música. Quizá el más destacado de esos niños fue Gustavo Dudamel, director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y uno de los músicos más reconocidos a nivel global. Pero existen otros miles de niños, como el propio Pérez, que se definen “hijos del maestro Abreu”, quien murió el 24 de marzo de 2018 en Caracas, a los 78 años.

“Yo vengo de El Sistema. Fue mi casa. Mi familia. Y el maestro Abreu fue como un padre”, declara.

Que el éxodo pueda seguir haciendo música

Pérez dice que en Bolívar Phill hay mucho de El Sistema. La orquesta, explica, se forma para educar, interpretar y promover la música en beneficio de los artistas profesionales del éxodo venezolano en Miami. “Abrimos una ventana de esperanza para seguir haciendo música y poder vivir de ello”.

¿Saben cómo funciona una orquesta? Porque no es nada fácil. Y menos cuando es tan numerosa. “En Bolívar Phill nos dividimos por secciones y todo se va armando como un lego. Trabajando minuciosamente cada sección como nos enseñó el maestro Abreu. Están las trompetas. Luego las juntas al resto de los vientos. Luego las juntas a la percusión. Por otro lado, están ensayando los violines, que se juntan con los chelos, las violas... Luego se juntan todas las cuerdas. Y luego las maderas. Maderas, metales, cuerdas y percusión. Cuando todo está ensamblado, se puede hacer un ensayo general”.

¿Saben cómo funciona una orquesta? Porque no es nada fácil. Y menos cuando es tan numerosa. “En Bolívar Phill nos dividimos por secciones y todo se va armando como un lego. Trabajando minuciosamente cada sección como nos enseñó el maestro Abreu. Están las trompetas. Luego las juntas al resto de los vientos. Luego las juntas a la percusión. Por otro lado, están ensayando los violines, que se juntan con los chelos, las violas... Luego se juntan todas las cuerdas. Y luego las maderas. Maderas, metales, cuerdas y percusión. Cuando todo está ensamblado, se puede hacer un ensayo general”.

Como montar un lego, pero con algo más de complejidad. Compleja también es la vida del inmigrante. Más cuando es músico. Anthony Pérez lo sabe bien. Es uno de los trompetistas más destacados de su generación. Fue miembro por 15 años de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela bajo la batuta de Dudamel. Tocó en el BBC Proms de Londres, en el Carnegie Hall de Nueva York, en el Festival de Salzburgo… Y, aun así, pese a este currículo, trabaja media jornada como conductor en Lyft (una empresa similar a Uber) para “redondear las cuentas”.

“Estamos buscando colaboradores económicos para llevar más lejos Bolivar Phill”, dice.

Pérez confía en dar más conciertos. No sólo en Miami. No sólo en Florida. No sólo en Estados Unidos. Quiere expandir la orquesta del éxodo por todo el mundo. “No sabemos qué tan grande puede ser Bolivar Phill. De hecho, hemos recibido llamadas de la comunidad venezolana en Madrid para ver si podemos hacer algo similar. La idea es expandirnos a nivel mundial”.

También se ha puesto en contacto con Dudamel. “No hemos hablado directamente con él. Pero enviamos una carta a su manager y este, con mucho cariño, nos dio una respuesta bien amigable para hacer cosas en el futuro”.

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