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Daniel Ortega se resiste a olvidar los 50.000 millones de dólares que le prometió un magnate chino

domingo 18 de agosto de 2019, 11:00h
Daniel Gómez (ALN).- El régimen de Daniel Ortega le entregó al magante chino Wang Jing un megaproyecto de 50.000 millones de dólares: el Canal Interoceánico. Han pasado cinco años de aquello y las obras no han comenzado. Los expertos dicen que no se pueden realizar. Hasta ahora Ortega guardaba silencio y finalmente habló.
El Canal Interoceánico de Nicaragua no está parado, dice Ortega / Foto: Presidencia de Venezuela
El Canal Interoceánico de Nicaragua no está parado, dice Ortega / Foto: Presidencia de Venezuela

Nada nuevo para Nicaragua, aunque Daniel Ortega intente demostrar lo contrario. Esta semana, luego de cinco años callado, el mandatario se acordó del megaproyecto del Canal Interoceánico. Dice que sigue en pie. Que es una promesa. Que lo construirá.

“No hemos renunciado. Al contrario, tenemos, históricamente, el compromiso de que se haga una realidad el canal por Nicaragua. Ahora se halla en una fase de preparar nuevamente los estudios medioambientales, que ya habían sido presentados, pero había que hacer ajustes”, apuntó Ortega en un acto con la Fuerza Naval.

Lo que dijo Ortega no es nuevo porque al diario ALnavío la ministra de Turismo de Nicaragua, Anasha Campbell, le aseguró lo mismo hace medio año. “El proyecto del gran Canal Interoceánico empieza con una fase de estudios de factibilidad. Actualmente está en ese punto. Se han hecho algunos estudios, pero aún faltan muchos más para no afectar el terreno”, declaró este enero en la feria Fitur de Madrid.

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El proyecto del Canal Interoceánico nació en 2014. Ese mismo año, Ortega se lo entregó a Wang Ying, un empresario que hizo fortuna en China a través de las telecomunicaciones y que reunió un patrimonio de 1.440 millones de dólares en 2018, según la revista Forbes.

Con el canal, Wang se aventuró a un negocio desconocido para él, la construcción. Pese a su falta de experiencia, no tuvo miedo y se involucró en lo que Ortega definió como “la obra de infraestructura más importante de América Latina”.

Ortega no exageró. El canal es toda una hazaña de ingeniería. Surca Nicaragua entera, pues parte del océano Pacífico y hasta el mar Caribe. 278 kilómetros de recorrido en una superficie de 270 kilómetros cuadrados en la que hay bosques, lagos y humedales. De ahí que la obra cueste 50.000 millones de dólares y la concesión para el magnate chino sea de 100 años.

Ortega, un hombre de apariencia austera, sobria, que viene de la selva y de la guerrilla, se acostumbró a los grandes negocios cuando conoció al expresidente venezolano Hugo Chávez. Juntos fundaron Albanisa (Alba de Nicaragua Sociedad Anónima), una compañía participada en 49% por el gobierno de Ortega y en 51% por la petrolera estatal de Venezuela, PDVSA. Con ella gestionaba los fondos del petróleo venezolano que llegaba a Managua. Fondos que fueron a parar a empresas nicaragüenses como Caruna, Bancorp y Banco Nacional y con la que supuestamente ocultaron un botín de 2.500 millones de dólares, tal como explica un reportaje del portal argentino Infobae.

“Para nosotros es una amenaza por cómo ha venido arrebatando propiedades a los campesinos, no de ahora, en los años 80 también confiscó muchas tierras, y de ahí se convirtió en una guerra civil con 50.000 muertos”, dijo este miércoles el líder campesino, Medardo Mairena.

En diciembre de 2014, el magnate chino visitó a Ortega para promocionar el proyecto. Allí anunció una inversión de 2.000 millones de dólares para comenzar el canal, y se comprometió a recaudar financiación para ir avanzando. Cinco años han pasado y en las costas de Nicaragua ni siquiera han aparecido excavadoras. Ortega ni siquiera se ha hecho con las tierras que necesita el canal. De hecho, ahora los campesinos andan temerosos de que su reavivado interés sirva de excusa para expropiarles territorios.

“Para nosotros es una amenaza por cómo ha venido arrebatando propiedades a los campesinos, no de ahora, en los años 80 también confiscó muchas tierras, y de ahí se convirtió en una guerra civil con 50.000 muertos”, dijo este miércoles el líder campesino, Medardo Mairena.

El movimiento campesino, molesto por el impacto del canal, fue una de las cabezas visibles en las crisis de las protestas en Nicaragua. Protestas en la que hubo más de 400 muertos, la mayoría a manos de los policías y paramilitares de Ortega, denuncian los organismos internacionales y la ONU.

Quien sigue sin abrir boca desde que firmó el proyecto es el magnate chino. Quizá tenga algo que ver el cierre de la oficina Hong Kong Nicaragua Canal Development, la empresa que Wang Jing creó para desarrollar el canal.

Esta empresa, más conocida por las siglas HKND, se constituyó como una firma especializada en construcción e infraestructura, cuya sede se encontraba en el piso 18 del Centro Internacional de Finanzas, ubicado en el rascacielos más alto de Hong Kong. Esta cerró en 2018, según reveló la agencia Bloomberg. Aunque no fue un cierre definitivo. Se supone que HKND mudó su sede. El problema es que esta no se localiza por ninguna parte.

En 2017, el diario británico The Times se hacía eco de unos rumores que decían que el proyecto del canal “estaría archivado”. Prueba de ello, apuntó, eran las renovadas relaciones de Pekín con Panamá en relación con su canal.

Ahora con el renovado interés de Ortega, La Prensa, que es el principal periódico de Nicaragua, publicó un reportaje en el que explica por qué el canal es una obra irrealizable.

“Creo que el proyecto del Canal Internoceánico no tuvo ni tiene posibilidades de realizarse, tanto desde el punto de vista financiero como geopolítico”, declaró el economista y sociólogo Óscar René Vargas a La Prensa. “Basándome en los costos que Panamá había tenido en la ampliación de su canal nos daba la cifra real del costo del canal de Nicaragua, que asciende a más de 90.000 millones de dólares.

90.000 millones de dólares es casi es doble del presupuesto pactado por Ortega y el empresario chino. De hecho, ya los 50.000 millones lucían una cantidad disparatada. No hay que olvidar que Nicaragua es la economía más pobre de la parte continental de América Latina, con un PIB que apenas alcanza los 13.800 millones de dólares.

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