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Estas son las señales contradictorias que envía Trump hacia Maduro y Guaidó

jueves 12 de septiembre de 2019, 13:00h

Juan Carlos Zapata (ALN).- Ahora Bolton es el malo de todo. Es el policía malo. Porque Bolton con Venezuela se pasó de la raya. Bolton cometió errores. Y Donald Trump no estaba de acuerdo con lo que estaba haciendo el asesor de Seguridad. Trump lo nombró en el cargo, y Trump lo botó aunque John Bolton diga que renunció por diferencias con el Presidente. Ahora se ve que son severas las diferencias sobre Venezuela, Irán y Corea del Norte.

Era Trump quien señalaba que “todas las opciones están sobre la mesa” / Foto: Casa Blanca
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Era Trump quien señalaba que “todas las opciones están sobre la mesa” / Foto: Casa Blanca

Problemas de política y de estilo. Aunque en ello el mismo Donald Trump se contradice. Porque Trump argumenta que “no estaba de acuerdo con la actitud de John Bolton en lo que se refiere a Venezuela”. Y puntualiza: “Creo que se pasó de la raya y demostré estar en lo cierto”.

¿En qué se pasó de la raya? Fue el mismo Trump quien declaró al inicio de la campaña electoral a la reelección que para su gusto no había sido lo suficiente severo con el régimen de Nicolás Maduro. Que se podía hacer más. Y si un Presidente dice tal cosa, lanza una línea. ¿Qué hace entonces el asesor de Seguridad? Lo que hizo Bolton. Colocarse en la posición dura. Y declarar todo lo que dijo en la cumbre de Lima el mes pasado. Y colocarse en la línea de pulverizar las negociaciones entre Nicolás Maduro y Juan Guaidó, y sentar el principio de que no habrá elecciones, nunca, con Maduro en el poder, y apoyar, y anunciar nuevas sanciones como la Orden Ejecutiva que bloquea los activos del régimen de Maduro en los Estados Unidos y advierte a empresas y países que no pueden seguir haciendo negocios con Maduro.

Pero ahora resulta que a Trump le parece un exceso lo que recomendaba Bolton y la Casa Blanca hacía política oficial. Aunque era el mismo Trump quien señalaba que “todas las opciones están sobre la mesa”, en referencia a lo que se podía hacer para echar a Maduro del poder, lo cual no descartaba la intervención militar. Y es el mismo Trump quien dijo ante la pregunta de un periodista que no descartaba un bloqueo a Venezuela. ¿Quién es más duro? ¿Trump o Bolton? Trump pretende aparecer como el sensato. ¿Lo ha sido? ¿Quién alimentaba a quién?

También cabe pensar que si Trump lanza esta ofensiva contra su exasesor de Seguridad, apelando a los casos de Libia e Irak, es porque Bolton le estaba recomendando ir más allá en el caso Venezuela. Pasar a los hechos. Y esos hechos, ¿qué significaban? ¿Acciones militares? ¿Golpe de Estado? ¿Se despeja la duda de hasta dónde Bolton estuvo involucrado en la megaconspiración del 30 de abril que intentó sacar a Maduro del poder? Maduro responsabilizó a Bolton de ser el cerebro de aquella fallida operación.

Bolton pasa a ser el malo, el muy malo. Fue Bolton, dijo Trump, el que metió a Estados Unidos en la guerra de Irak en los tiempos de George W. Bush. ¿Tenía tanto poder así? El que le recomendó que le aplicara a Corea del Norte el modelo libio. Con esto, Trump está diciendo que la decisión de Irak no fue acertada. Y la recomendación respecto a Kim Jong-un tampoco. Que hay que ver lo que le pasó a Muammar Gadafi. O lo que pasó en Libia e Irak. Y aquí pareciera que Trump se coloca en la posición del presidente ruso, Vladímir Putin, crítico de la estrategia hacia Irak y Libia, que desacomodó el escenario del Medio Oriente por la obsesión de Occidente, de Europa y los Estados Unidos, de imponer modelos políticos y de imponer una visión de la democracia. Es lo que en la misma dirección afirma Putin respecto a Maduro, y respecto a la pretendida imposición por parte de Washington de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.

También cabe pensar que si Trump lanza esta ofensiva contra su exasesor de Seguridad, apelando a los casos de Libia e Irak, es porque Bolton le estaba recomendando ir más allá en el caso Venezuela. Pasar a los hechos. Y esos hechos, ¿qué significaban? ¿Acciones militares? ¿Golpe de Estado? ¿Se despeja la duda de hasta dónde Bolton estuvo involucrado en la megaconspiración del 30 de abril que intentó sacar a Maduro del poder? Maduro responsabilizó a Bolton de ser el cerebro de aquella fallida operación.

Como Trump afirmó este miércoles que Bolton se pasó de la raya, hay que preguntarse. ¿Cuál es la raya? La raya que marcó el mismo Trump. Quien, sin embargo, con lo dicho, hoy asoma que hace un giro en la política hacia Maduro. Como lo está haciendo respecto a Irán, pues ya se filtran informaciones de que la Administración restará algunas sanciones para allanar el camino de una cumbre con el presidente Hasán Rohaní, iniciativa que comenzó a tomar cuerpo con Emmanuel Macron en la reciente Cumbre del G-7 en Francia. ¿Se reunirá Trump con Maduro? Hace un año se abrió esa posibilidad en la Asamblea General de la ONU, cerrada por Trump a última hora. Y este 24 de septiembre comienza un nuevo periodo de sesiones.

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Pese a todo, Trump insiste: “Pero siempre vigilamos a Venezuela muy de cerca”. Y esta frase no será del agrado de cierta oposición en Venezuela. No es suficiente la vigilancia. Falta más.

¿Y qué más? Se ha hecho casi todo, y allí sigue Maduro en el poder. Los analistas en los Estados Unidos consideran que la molestia de Trump con Bolton es que este compró y a su vez se la vendió a Trump la versión de que el caso Maduro estaría resuelto en tres meses, en cuatro meses, tal vez un poco más. Pero la crisis en Venezuela tiende a prolongarse. Y mientras más se prolonga, más se enreda. Ya hay sectores y medios en los Estados Unidos solicitando que las sanciones no se endurezcan e inclusive que se ablanden. Queda esa frase de Trump de que él tenía razón, lo cual abre otra interpretación. ¿Prefería Trump otra vía ante Maduro? ¿Negociar directamente con Maduro? La maraña es compleja. Porque en algún momento Elliott Abrams, el enviado Especial para Venezuela, Mike Pompeo, secretario de Estado, Bolton y Trump, parecían alineados en una misma ruta de acción. Ahora se asoman estos elementos.

-Que la Administración Trump estimule la negociación entre Maduro y Guaidó.

-Que se ablanden las sanciones, y para comenzar, que se permitan las operaciones petroleras.

-Que sigan los contactos “secretos” entre fichas del régimen de Maduro y Washington.

-Que se dé la posibilidad de una cumbre entre Trump y Maduro. Trump maneja la mano izquierda y la mano derecha. Así lo ha demostrado con Kim Jong-un.

Bolton se pasó de la raya que marcó el mismo Trump / Flickr: Gage Skidmore

Pero Bolton no es ahora sólo malo. Es peor. Pues Bolton mantenía esas diferencias firmes respecto al equipo. Lo más evidente era con Mike Pompeo. En medios de los Estados Unidos señalan que el tema de la extensión de las licencias para que las empresas petroleras como Chevron sigan operando en Venezuela, fue un punto de inflexión entre Bolton y Pompeo. El asesor de Seguridad se ubicaba en contra de la renovación, y Pompeo a favor, lo que en efecto ocurrió este mes de agosto, y ahora seguramente volverá a ocurrir en octubre cuando se venza el plazo de la extensión.

Para Trump, ahora Bolton es un “tipo duro”. Muy duro. Lo más parecido sería Diosdado Cabello. Maduro dijo en 2014 de Cabello que era un duro de la revolución, pero no lo botó, y por el contrario, Cabello se ha tomado su papel de duro, y sigue en el anillo del poder. Trump sabía que Bolton era un halcón. Y ha resultado ser un duro. De decisiones inconvenientes. Que lo contradijo en los contactos con los talibanes de Afganistán. Que no se llevaba bien con otros dirigentes de la Administración. Que suministró declaraciones que no eran buenas, y que “nos hicieron retroceder”, refiriéndose a la fórmula Libia para Corea del Norte. Dicho esto, Trump le atribuye el retroceso de la política hacia Corea del Norte a Bolton. Y dicho lo que dijo, Trump le atribuye la no resolución del caso Maduro a Bolton, hasta el punto que, en perspectiva, pareciera que el propio Bolton corrigió a Trump cuando este revelara los contactos secretos que se mantenían con figuras del régimen, versión que luego confirmó el mismo Maduro. Saltó Bolton y escribió un tuit en el que puntualizó: “Los únicos puntos discutidos por aquellos que están conversando a espaldas de Maduro son su salida del poder y la realización de elecciones libres y justas”. Quizá para Bolton, la declaración de Trump dejaba un margen de múltiple interpretación: “Estamos en contacto. Estamos hablando con varios representantes de Venezuela. Estamos ayudando a Venezuela tanto como podemos. Nos mantendremos al margen, pero la estamos ayudando”, dijo el mandatario.

Queda la duda de los cambios que ejecutará Trump en su política hacia Venezuela, hacia Maduro y Guaidó. ¿Será más flexible? Hay que recordar que fue Bolton el que dinamitó la negociación entre Maduro y Guaidó. Al término de la quinta ronda en Barbados, los delegados de Guaidó iban a consulta a Washington pero Bolton se adelantó con aquellas declaraciones en Lima en las que anunció de todo contra Maduro e inclusive contra Cuba, y allí comenzaron a cerrarse las puertas y una propuesta quedó sobre la mesa de negociación. Por esto, a la oposición representada por Guaidó ya le incomodaba Bolton. Y a otra no.

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