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La posición sobre Venezuela del presidente electo de Argentina influirá en la renegociación con el FMI: Carlos Malamud

miércoles 06 de noviembre de 2019, 16:00h

Daniel Gómez (ALN).- En la negociación entre Alberto Fernández y el Fondo Monetario Internacional, “Venezuela no será una condición”, pero sí puede influir, sobre todo a la hora de recabar apoyos, señala al diario ALnavío el argentino Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano. “La posición de Argentina con Venezuela y otros problemas internacionales despertará una posición más entusiasta o menos entusiasta por parte de EEUU e incluso de Europa”. Y es que como advierte Malamud, para que la renegociación prospere, será importante que Argentina cuente con el apoyo Donald Trump y de la UE.

Carlos Malamud no cree que Alberto Fernández sea una marioneta de Cristina Fernández / Twitter: @Alberfdz
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Carlos Malamud no cree que Alberto Fernández sea una marioneta de Cristina Fernández / Twitter: @Alberfdz

Alberto Fernández asumirá el gobierno de Argentina el 10 de diciembre con la cabeza llena de dudas. La situación del país está lejos de ser ideal. La economía está en recesión. La inflación no se detiene. Hay una evidente crisis de deuda. A esto se suma la desconfianza de los mercados respecto al plan económico de Fernández y, sobre todo, la desconfianza que despierta su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, conocida por sus recetas populistas. Por otro lado, está la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La entidad les entregó un crédito de 56.000 millones de dólares que tal cual está la situación, Argentina no puede devolver. No en los plazos estipulados. Fernández necesita nuevas condiciones, y ese será su gran reto en el corto plazo. Los analistas coinciden en que para que la negociación con el FMI prospere, el país requiere del apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea. Y para no mermar ese apoyo, lo inteligente por parte de Fernández sería no molestar a sus socios con posicionamientos disonantes respecto a Venezuela y al Mercosur. Por lo pronto Fernández se ha mostrado en sintonía tanto con Donald Trump como con Angela Merkel. Luego está la relación con Brasil y con el presidente Jair Bolsonaro. Esta arrancó con mal pie y eso puede afectar los negocios. Tampoco arrancó bien la iniciativa de Fernández de crear un eje progresista en América Latina de la mano del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

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Este panorama lo analiza en entrevista con el diario ALnavío el argentino Carlos Malamud, considerado uno de los 50 intelectuales iberoamericanos más influyentes según el ranking Esglobal. Malamud es investigador principal del Real Instituto Elcano en Madrid, catedrático de Historia de América en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, y miembro de la Academia Nacional de la Historia de Argentina.

- Alberto Fernández rompe una tradición y en vez de visitar primero Brasil viaja a México a conversar con Andrés Manuel López Obrador.

- Esto responde a varias cuestiones simultáneas. Una es la pésima relación de Fernández con Bolsonaro. Una relación que, por cierto, los dos se ocupan de empeorar cada día. Aunque es verdad que luego de algunas acciones iniciales por parte de Fernández este ha intentado recomponer la situación. Pero más allá, de esto, la exigencia de la libertad de Lula da Silva por parte de Alberto Fernández es vista con preocupación e incluso como una agresión para algunos políticos brasileños como el propio Bolsonaro y su ministro de exteriores, Ernesto Fraga Araújo. La otra cuestión que explica el viaje a México es la falsa creencia de que un gobierno entre comillas progresista como el de López Obrador podría reflotar un polo antimperialista, o antiamericano, después de la catástrofe venezolana. Esto explica el nacimiento del Grupo de Puebla. La elección de Puebla no es casual. Se busca sacar partido del gobierno de López Obrador. Y por eso quizá Fernández pensó que López Obrador sería un aliado importante sin tener en cuenta que una de sus máximas favoritas es que la mejor política exterior es una buena política interior. López Obrador no ha salido de México desde que asumió el cargo. Y esto va a quitar efectividad a una alianza mexicano-argentina.

- En el foro antimperialista celebrado esta semana en Cuba, Nicolás Maduro hizo guiños a Alberto Fernández y López Obrador con el fin crear un frente progresista. ¿Prosperará?

- No. Primero porque López Obrador no parece dispuesto. Y segundo, porque, aunque Felipe Solá, que aparece como favorito para ocupar el ministerio de Exteriores de Argentina, dice que lo que piense Estados Unidos no va a condicionar su política con Venezuela, hay que tener presente que el nuevo gobierno argentino afrontará una durísima negociación con el FMI. Y el respaldo de EEUU, y en segundo lugar de Europa, resultará decisivo.

- El analista argentino Mario Weitz nos declaró que, si Alberto Fernández apoya a Maduro, EEUU podría retirarle el apoyo en la renegociación con el Fondo.

- Hay que entender que Venezuela no será una condición para renegociar el acuerdo con el Fondo. Pero la actitud de Argentina con Venezuela y otros problemas internacionales despertará una posición más entusiasta o menos entusiasta por parte de EEUU e incluso de Europa.

- ¿Las discrepancias políticas entre Alberto Fernández y Jair Bolsonaro pueden romper la relación Argentina-Brasil?

- No sería inteligente por parte de ninguno. Argentina necesita a Brasil y Brasil también necesita de Argentina. Argentina es el principal socio comercial de Brasil. Y gran parte de las exportaciones manufactureras de Brasil se dirigen a Argentina. No sería inteligente una ruptura. Pero hay otro tema. La apertura económica. Jair Bolsonaro a través de su ministro de Economía, Paulo Guedes, está decidido a impulsar la apertura del país. Y los vientos que soplan en Argentina van prácticamente en la dirección contraria, fortaleciendo políticas más proteccionistas, sobre todo en el sector industrial. Esto avecina un choque de trenes. Y en el caso de provocarse este choque no sería descartable una posible ruptura de Mercosur.

- El profesor Juan Carlos Martínez Lázaro dijo que una ruptura del Mercosur por parte de Argentina no sería bien vista por la UE. Y Argentina, como usted dice, necesita el apoyo de Bruselas para la renegociación con el FMI.

- Al final una ruptura del Mercosur es un asunto interno entre Argentina y Brasil. Yo pienso que lo que no vería con buenos ojos Bruselas es que el nuevo gobierno de Argentina no firme el tratado de libre comercio. Y creo que no se llegará a ese extremo. El gobierno de Alberto Fernández es consciente de que necesita a Europa para la negociación con el Fondo Monetario. Y como necesita a Europa, necesita firmarlo. Además, creo que será más sencillo una firma de este acuerdo con el peronismo en el gobierno. Les obliga a la disciplina. Creo que si hubieran estado en la oposición eso hubiera sido otra cosa.

- ¿Tienes posibilidades de éxito Alberto Fernández para renegociar el préstamo del Fondo?

- Depende de cuánto estén dispuestos a ceder el presidente y su nuevo ministro de economía, sea quien sea.

- ¿Cuáles son sus augurios para este gobierno peronista?

- El gobierno de Fernández parte de una situación muy complicada. La situación en Argentina está difícil porque los recursos disponibles son escasos, y eso hace que el arsenal de políticas populistas sea limitado.

- Muchos temen que Alberto Fernández se convierta en una marioneta de Cristina Fernández de Kirchner.

- Yo no creo que sea una marioneta en manos de Cristina Fernández. El problema es quién mandará más. En principio será el presidente quien tome el control del gobierno. Tanto en Argentina como en América Latina los sistemas son fuertemente presidencialistas, por lo que Alberto Fernández parte con una posición de supremacía. Veremos si es capaz de articular una coalición potente con gobernadores, sindicatos, empresarios y otros actores políticos y sociales para construir ese poder que tanto añora. De partida esa situación ideal de ganar con más de 50% de los votos no se ha cumplido. Y encima el gobierno se va a encontrar con un Parlamento fragmentado. Con mayoría en el Senado, pero no en la Cámara de Diputados. Se avecina una legislatura en la que será necesario negociar.

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