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Alonso Lira Salas

Pedro Benítez (ALN).- Es muy probable que no exista ninguna modalidad moderna de corrupción de los recursos públicos que el chavismo-madurismo no haya puesto en práctica en los últimos 20 años. La codicia incontrolada por el dinero ha sido su auténtico mal. Su motivación más íntima. El ansia de saqueo de los recursos de Venezuela por parte de sus jerarcas, funcionarios y asociados no se ha detenido ni siquiera ante el hambre de la población. Por el contrario, en el drástico incremento de la pobreza extrema (61,2% de los hogares en 2017) y en los 8,2 millones de venezolanos que aseguran comer sólo dos o menos veces al día, han encontrado una nueva ocasión para el enriquecimiento personal.
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