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Edición testing    3 de abril de 2020

Augusto Pinochet

Caleb Zuleta .- El estallido social en Chile se gestó “durante décadas. Su irrupción tuvo características volcánicas, en el sentido de que es el resultado de una acumulación de tensiones socioeconómicas y políticas a lo largo del tiempo. En este caso, la suba del precio de los pasajes de metro, junto con el mal manejo inicial del gobierno, contribuyeron a desencadenar la crisis, pero esta comenzó a gestarse lentamente desde mucho antes”. ¿Por qué?

Moisés Naím (ALN).- Hay países donde los rivales políticos logran ponerse de acuerdo, y gobiernan, compartiendo el poder. En otros, el odio entre los contrincantes hace imposible acuerdo alguno. Los rivales son vistos como enemigos cuyas ideas o actuaciones los inhabilitan.

David Placer (ALN).- Rafael Ramírez, el exZar de la industria petrolera y expresidente de PDVSA habla desde su exilio en Europa. Ahora lo hace sobre los líderes chavistas que se mantienen en el poder con Nicolás Maduro. Uno de ellos, Diosdado Cabello. El segundo del régimen. Asegura que Cabello le confesó que está en desacuerdo con la política de Maduro, pero lo mantiene por “supervivencia” mutua.

Daniel Gómez (ALN).- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, molesto porque Michelle Bachelet lo criticó, dijo que Chile no se convirtió en Cuba gracias a los que “tuvieron el valor de frenar a la izquierda en 1973”. Esos supuestos valientes fueron los militares del dictador Augusto Pinochet. Esos militares encarcelaron al padre de Bachelet, quien murió en prisión. Esos militares torturaron a la propia Bachelet. Bolsonaro descargó su furia contra Bachelet sin piedad. Como Nicolás Maduro. Como Diosdado Cabello. Incluso como Miguel Bosé. Será verdad que los extremos se tocan.

Pedro Benítez (ALN).- Secuestros de menores de edad, detenciones arbitrarias, razzias en los barrios y ejecuciones extrajudiciales son el coctel represivo con que los brazos policiales que acatan a Nicolás Maduro ponen a raya la protesta popular en Venezuela. Mientras la comunidad internacional busca salidas políticas al drama venezolano, las siniestras Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) ponen en práctica su propia versión de la caravana de la muerte en los barrios más pobres del país.

Antonio José Chinchetru (ALN).- Desde mausoleos y tumbas de Estado a sepulcros con nombres falsos. Los dictadores de España, América Latina y el Caribe han tenido destinos muy diferentes tras su muerte. El tipo de entierro y los honores recibidos tienen mucho que ver con el hecho de si seguían o no en el poder en el momento de fallecer.

Redacción (ALN).- América Latina tiene la desgracia de contar con una larga tradición de dictadores y caudillos, que han oprimido y reprimido con crueldad a sus pueblos. Desde que se iniciaron las protestas masivas contra el Gobierno de Venezuela el 1º de abril de 2017, según el último reporte del Foro Penal Venezolano (que alcanza hasta el 31 de julio), en el país han fallecido “133 personas en el contexto de las manifestaciones. De estas, 101 fueron asesinadas en manifestaciones. Al menos 4.000 heridos se han registrado y 5.051 personas han sido arrestadas arbitrariamente”. A raíz de esto, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU ha denunciado “un uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva y detenciones arbitrarias”, así como un “trato cruel, inhumano y degradante por parte de las fuerzas de seguridad a los detenidos” que incluye “torturas”. Por su parte, 12 cancilleres de América Latina y Canadá firmaron en Lima una declaración donde condenan “la violación sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la violencia, la represión y la persecución política” en Venezuela. Nicolás Maduro, por su parte, ha negado ser dictador, aunque admite que a veces le “provoca convertirse”. Sin embargo, la Declaración de Lima ha sido inequívoca en señalar “la ruptura del hilo constitucional”, o lo que es lo mismo, en definir al régimen como una dictadura, algo que ya había hecho la defenestrada fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz.

Juan Carlos Zapata (ALN).- “Funesto personaje”, dice Jorge Giordani. Y si funesto fue el dictador chileno Augusto Pinochet, ¿qué se puede pensar del Pinochet bolivariano? Curiosa mezcla. O terrible combinación. ¿Qué definiría lo funesto del Pinochet bolivariano? El gorila en esencia. El dictador ya sin máscara que se haría del poder y reprimiría y perseguiría no solo a la oposición antichavista sino también al chavismo disidente.

Pedro Benítez (ALN).- Bien sea por ignorancia o imprudencia, Nicolás Maduro y los altos mandos militares venezolanos están repitiendo los argumentos que en los años 70 y 80 del siglo pasado esgrimieron Jorge Rafael Videla en Argentina y Augusto Pinochet en Chile. Y lo hacen desafiando a la comunidad interamericana.
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