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#VenezuelaSeApaga

Zenaida Amador (ALN).- La reaparición de enfermedades, las fallas alimenticias, la ausencia de medicamentos y la profundización de la crisis económica pintan un panorama sombrío para Venezuela. En esta serie de entregas ALnavío analiza a fondo la paralización de una de las naciones más ricas del mundo.

Zenaida Amador (ALN).- La población espera que la ayuda humanitaria internacional logre ingresar al territorio venezolano, como lo ha planteado Juan Guaidó, para atender a 300.000 personas que están en riesgo. Pero Nicolás Maduro y sus funcionarios siguen bloqueando los accesos bajo el argumento de que el país no necesita ni alimentos ni medicinas. Lejos de aportar soluciones en este sentido, Maduro lanza promesas armamentistas y organiza ejercicios militares. Guaidó llama a la población a organizarse como una red de voluntarios para garantizar que la ayude ingrese y pueda ser distribuida.

Pedro Benítez (ALN).- Es muy probable que no exista ninguna modalidad moderna de corrupción de los recursos públicos que el chavismo-madurismo no haya puesto en práctica en los últimos 20 años. La codicia incontrolada por el dinero ha sido su auténtico mal. Su motivación más íntima. El ansia de saqueo de los recursos de Venezuela por parte de sus jerarcas, funcionarios y asociados no se ha detenido ni siquiera ante el hambre de la población. Por el contrario, en el drástico incremento de la pobreza extrema (61,2% de los hogares en 2017) y en los 8,2 millones de venezolanos que aseguran comer sólo dos o menos veces al día, han encontrado una nueva ocasión para el enriquecimiento personal.
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Zenaida Amador (ALN).- Son incontables los retos de Nicolás Maduro en su afán por sostenerse en el poder, pero en materia económica hay al menos cinco puntos clave que debe enfrentar para seguir adelante en medio de la crisis institucional, el rechazo internacional y el estigma de ser señalado como un presidente ilegítimo.

Pedro Benítez (ALN).- Venezuela se ha convertido en la sociedad más pobre de Suramérica. Las secuelas, la magnitud y la velocidad del empobrecimiento de las familias no tienen precedentes en la historia moderna del país. Desde satisfacer la alimentación más básica, pasando por el transporte público, hasta el acceso a los tratamientos médicos, todo se ha convertido en un esfuerzo permanente por sobrevivir. Entre 2014 y 2017, los hogares pobres en ingresos aumentaron de 48,4% a 87%. La pobreza extrema se incrementó a 61,2%. Aproximadamente 8,2 millones de venezolanos comen dos o menos veces al día, y los alimentos que consumen no son de alta calidad nutricional.