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Edición testing    5 de agosto de 2020

Escasez de gasolina

Por Zenaida Amador (ALN).- Cuando en 2016 de Nicolás Maduro habló de incorporar el gas doméstico al sistema de distribución de los CLAP quedaba claro que había un problema grave, ya que todo lo asociado a ese programa especial comunal del régimen intenta encubrir la aguda escasez que sacude a Venezuela, principalmente de alimentos, mientras eleva su control sobre la población. Cuatro años más tarde el problema no solo se ha agudizado, sino que carece de perspectivas de solución, salvo que se recurra a importaciones aunque no hay recursos para eso.

Pedro Benítez (ALN).- Rafael Ramírez, Eulogio Del Pino, Nelson Martínez, Asdrúbal Chávez y Manuel Quevedo, ministro tras ministro de Petróleo, presidente tras presidente de PDVSA, todos y cada uno no solamente fueron promesas y fracasos en el intento de levantar industria petrolera venezolana. Además, cada gestión fue un desastre todavía mayor que el anterior. Unos con más responsabilidad que otros. En esta ocasión Tareck El Aisami y sus aliados (o socios) rusos e iraníes hacen un nuevo intento.

Aníbal Romero (ALN).- El avance de varios tanqueros iraníes hacia Venezuela, llevando en sus entrañas la gasolina que el régimen de Nicolás Maduro necesita angustiosamente, ha llevado a algunos a establecer paralelismos entre la situación actual y lo ocurrido en 1962, cuando Estados Unidos y la entonces Unión Soviética se asomaron al abismo de la guerra nuclear. El detonante de la llamada “crisis de los misiles” fue la instalación secreta en la isla de Cuba, a 90 millas de Estados Unidos, de misiles nucleares soviéticos con capacidad de golpear buena parte de las más importantes ciudades del coloso norteamericano.

Pedro Benítez (ALN).- El madurismo insiste en sus maniobras de distracción. Umberto Eco señalaba que ante la opinión pública se puede tapar una crisis con otra crisis, un escándalo con otro escándalo. El chavismo ha sido experto en este tipo de estratagemas. La falsa invasión armada de la semana pasada le ha dado la oportunidad distraer la atención del principal problema que paraliza a Venezuela y que Nicolás Maduro se ha mostrado incapaz de resolver: la crisis de la gasolina.

Zenaida Amador (ALN).- Ante el próximo vencimiento de la vigencia del decreto de estado de alarma, que mantiene a Venezuela en parálisis general desde el 13 de marzo como medida para contener la expansión del Covid-19, se espera que las autoridades anuncien una flexibilización de la cuarentena. Sin embargo, hay una serie de factores, más allá de la enfermedad, que parecen estar pesando en esta decisión.

Zenaida Amador (ALN).- La parálisis general de actividades impuesta en Venezuela desde hace más de 50 días por el brote del coronavirus ha ayudado parcialmente a encubrir la aguda escasez de gasolina que sufre el país. Con el paso de los días se hace más evidente la incapacidad de las autoridades para resolver el problema. Es por ello que, en paralelo, crecen las maromas y las redes de negocios tejidas a la sombra de las sanciones internacionales, con las que el régimen de Nicolás Maduro intenta mantener un hilo mínimo de combustible para garantizar algunas actividades básicas.

Pedro Benítez (ALN).- El chavismo tiene una habilidad enorme para vender sus derrotas como victorias. Con la finalidad de combatir el reciente rebrote hiperinflacionario, el pasado lunes Tareck El Aissami, vicepresidente de Área Económica de Nicolás Maduro, anunció que los precios, en dólares, de 27 productos fueron fijados de mutuo acuerdo con el sector privado. No en petros ni en bolívares. Por otro lado, Maduro anunció nuevas compensaciones salariales para los trabajadores…pero en bolívares. Todos estos anuncios se han hecho con un aire triunfalista y de mucho optimismo pese a que con los datos en la mano queda en evidencia quién ganó la guerra económica y que el dólar no fue el derrotado.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Maduro presiona. En la calle y en las empresas. Maduro sigue el libreto. A la ofensiva. Como hasta ahora le ha funcionado, pues aprieta más. Pero la situación tiene un límite. La situación puede estallarle. La cuerda puede romperse.

Zenaida Amador (ALN).- Desde el 13 de marzo en Venezuela hay una medida nacional de aislamiento social, que implica una paralización general de actividades y restricciones de movilidad, medidas de control que están en manos de militares y de cuerpos especiales de seguridad del régimen de Nicolás Maduro. Aun así, el malestar social comienza a romper el cerco y a desbordarse en protestas a lo largo de todo el país. ¿Cuál es la respuesta de las autoridades? Amenazar al empresariado, asomar la posibilidad de una “normalidad vigilada” y querer medir el ánimo de la población.

Pedro Benítez (ALN).- Con las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela sufre la peor escasez de combustible de su historia. Pero parece que Maduro no ve en eso un fracaso sino una oportunidad para reforzar el control sobre la población. Pero esa es una opción. Puertas adentro del régimen se debate y se puja por otra.

Redacción (ALN).- La petrolera estatal asegura que la falta de combustible en Venezuela se debe a los retrasos en los pagos del servicio de cabotaje por “las sanciones del Gobierno estadounidense”.
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