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Edición testing    22 de enero de 2020

Rafael Correa

Daniel Gómez (ALN).- El gobierno interino de Jeanine Áñez crea una unidad policial para “desarticular las células terroristas que amenazan Bolivia”, dijo este martes el ministro de Gobierno, Arturo Murillo. Células terroristas que este mismo funcionario relacionó con Nicolás Maduro y Evo Morales. El nuevo cuerpo policial se llama Grupo Antiterrorista. Cuenta con 70 efectivos y está equipado con semiautomáticas y armas largas.

Caleb Zuleta (ALN).- El presidente de Ecuador ratifica que en las protestas de octubre participaron “asalariados maduristas”. Lenín Moreno dice que hay pruebas. Que la Fiscalía tiene las pruebas. Que lo que hicieron esos agentes maduristas, “los desmanes” que causaron, nunca antes se habían visto en el país.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Por allí dicen que Dios reparte las cartas. Que a unos les salen cartas malas y convierten esas cartas malas en una jugada buena, y ganan. Que a otros les salen cartas buenas, y hay quienes aseguran la mano con esas cartas buenas, pero que otros en cambio la botan, aun teniendo cartas buenas. Pierden el juego y despilfarran la suerte. En esta encrucijada puede encontrarse Guaidó. En cómo juega las cartas.

Pedro Benítez (ALN).- El chavismo descubre el capitalismo sin entenderlo. El régimen de Maduro ha tomado medidas pragmáticas en la economía que han creado una ilusión de cierta mejora. Eso es parte de un plan político más ambicioso de cara al 2020. Pero el precio del dólar se vuelve a disparar; una señal muy clara que indica que este giro está haciendo crisis rápidamente.

Ysrrael Camero (ALN).- ¿Cuánto hay de distinto y cuánto de común en las protestas que se despliegan hoy en Latinoamérica? ¿Qué las une y qué las separa? ¿Son acaso fruto de dos conspiraciones mundiales que chocan localmente o expresan agendas sociales internas, sectoriales, regionales o nacionales?

Juan Carlos Zapata (ALN).- Evo Morales dejó a Bolivia en el caos. Lo que hizo y lo que está haciendo forman parte del patrón del chavismo. Después de mí, el diluvio. Yo soy el único que garantiza la paz, decía Hugo Chávez en Venezuela. Yo soy el único que garantiza la pacificación, señala Evo Morales, desde su exilio en México. Hace una semana que Evo Morales se fue de Bolivia. Renunció. Y con él, el núcleo del poder. Pero Evo Morales dejó dadas y sigue dando las instrucciones a su partido, el MAS, y a los movimientos que lo respaldan, de cómo deben actuar para que la paz no vuelva a Bolivia, y sea llamado de vuelta a la Presidencia. Ya ha dicho, quiere volver con el fin de darle término al mandato. Esta puede ser una trampa más de Evo Morales. ¿Qué garantías hay de que suelte el poder?

Rogelio Núnez (ALN).- El regreso del peronismo a la Casa Rosada con Alberto Fernández como presidente a partir del 10 de diciembre supone asimismo la vuelta de la líder y caudilla del kirchnerismo, Cristina Kirchner, al centro del poder ahora en calidad de vicepresidenta y factótum de la candidatura del mandatario electo. La estela de Cristina Kirchner podría ser seguida por otros como Rafael Correa en Ecuador, Lula da Silva en Brasil, Leonel Fernández en República Dominicana e incluso por el recién defenestrado Evo Morales.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Ya Jeanine Áñez es presidenta de Bolivia. Lo decidió el Parlamento. Lo confirmó el Tribunal Constitucional. Y lo aceptaron la fuerza policial y la Fuerza Armada. El procedimiento no contó en la Asamblea Legislativa con el respaldo de los diputados de Evo Morales. Y por ello el expresidente, desde su exilio en México, señaló que se trata de una presidenta autoproclamada.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Evo Morales se fue. Denunciando un golpe de Estado cívico, político, policial. Evo Morales no dice golpe militar. Habla en la carta de renuncia de golpistas. Así, de forma genérica. Se ve que Evo Morales no quiere enfrentar a los militares. De hecho, en la campaña electoral, mientras denunciaba que estaba en marcha un golpe de Estado, asistía a eventos militares, y visitaba cuarteles y guarniciones.

Pedro Benítez (ALN).- Los acontecimientos indican que si el Foro de Sao Paulo tiene un plan este no se está cumpliendo a la perfección como se han ufanado Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. Ni perfecto, ni infalible. Por el contrario, la “brisa bolivariana” no se ha llevado (por ahora) ni a Lenín Moreno ni a Sebastián Piñera, sino a Evo Morales.

Juan Carlos Zapata (ALN).- A Evo Morales lo perdió la enfermedad del chavismo. Esa peste producida por el exceso de poder y excesos en el poder. Evo Morales estaba avisado desde que perdió el referendo de 2016. Evo Morales torció la historia, violó la Constitución, y se burló de la mayoría y de la voluntad popular, imponiendo la opción de una nueva presidencia que los votos le negaban, entonces con la derrota del referendo, y ahora en las elecciones de este octubre. Evo Morales no entendió que perder una elección no significa perder la vida y tampoco quedar fuera del poder, no totalmente. Evo Morales no entendía que peor era manipular el escrutinio, y cometer fraude. Evo Morales estaba enfermo de chavismo y quería más poder, quería otra presidencia, y estaba dispuesto a lograrlo, y creía que esta vez, como en 2016, no correría riesgo, pues calculaba tenerlo todo bajo control. Evo Morales no calculó, sin embargo, que no era mayoría, y que esa mayoría, contenida en 2016, podía explotar y explotó.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Alberto Fernández y Rafael Correa tuvieron un pequeño pero intenso debate. En el punto sobre la OEA y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el presidente electo de Argentina no quiso comprarle el discurso al expresidente de Ecuador que pretende dinamitarlo todo.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Alberto Fernández tiene un as para enfrentar la crisis de deuda que hereda del gobierno de Mauricio Macri. Ese as no es otro que el propio FMI. Argentina le debe al FMI. El FMI le prestó a Argentina casi 57.000 millones de dólares. Pero, según el presidente electo de Argentina, fue un préstamo para sostener a Macri en el poder, y en eso el FMI fue cómplice, y eso lo sabe Europa, dice, y lo sabe todo el mundo.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Alberto Fernández dice que el eje que propone entre Argentina y México no es para molestar a nadie sino para luchar por una América Latina más igual. “Esto, insisto, no es en desmedro de nadie. No es para pelear con nadie en el continente ni fuera del continente ni con ninguna latitud del mundo”.