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Edición testing    6 de julio de 2020

Rafael Ramírez

Pedro Benítez (ALN).- En Venezuela está en desarrollo un cambio transcendental. Por primera vez en décadas el sector privado está dejando de depender del Estado y es el Estado el que está empezando a depender de los privados. Y eso es algo que a la plana mayor del chavismo no le gusta. Pero esa es, por ejemplo, la solución definitiva a la grave escasez de combustible que tiene paralizado al país desde hace 10 semanas.

Pedro Benítez (ALN).- Rafael Ramírez, Eulogio Del Pino, Nelson Martínez, Asdrúbal Chávez y Manuel Quevedo, ministro tras ministro de Petróleo, presidente tras presidente de PDVSA, todos y cada uno no solamente fueron promesas y fracasos en el intento de levantar industria petrolera venezolana. Además, cada gestión fue un desastre todavía mayor que el anterior. Unos con más responsabilidad que otros. En esta ocasión Tareck El Aisami y sus aliados (o socios) rusos e iraníes hacen un nuevo intento.

Zenaida Amador (ALN).- La parálisis general de actividades impuesta en Venezuela desde hace más de 50 días por el brote del coronavirus ha ayudado parcialmente a encubrir la aguda escasez de gasolina que sufre el país. Con el paso de los días se hace más evidente la incapacidad de las autoridades para resolver el problema. Es por ello que, en paralelo, crecen las maromas y las redes de negocios tejidas a la sombra de las sanciones internacionales, con las que el régimen de Nicolás Maduro intenta mantener un hilo mínimo de combustible para garantizar algunas actividades básicas.

José Antonio Bautista (ALN).- Estos procesos son lentos. Destruir una corporación energética del calibre que tenía Petróleos de Venezuela, PDVSA, en 1998, no era cosa de hacer de la noche a la mañana, menos con un barril de petróleo vendiéndose en montos superiores a los 100 dólares, una herencia de producción de más de 3,6 millones de barriles diarios y una calificación financiera triple A que permitía un inmensurable endeudamiento.

Guillermo Ortega (ALN).- Desde finales de 2018 el gobierno de Nicolás Maduro inició un viraje en su política económica: eliminó el control y permitió cierta flexibilidad en la determinación de la tasa de cambio, introdujo un esquema de restricción monetaria, abandonó la política de control de precios y en materia petrolera le dio gran libertad a sus socios para que determinaran el rumbo del negocio, relajando la camisa de fuerza desde los tiempos de Rafael Ramírez, expresidente de Petróleos de Venezuela. Algunos pensaban que se trataba de un cambio a una especie de socialismo chino, en el cual el gobierno mantenía un control político rígido, mientras permitía que el mercado se encargase de los asuntos económicos. Era el momento de los optimistas anónimos.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Al margen de que el plan presentado para reactivar a PDVSA y la producción se cumpla o no, lo que hay que destacar es que el primer presidente chavista, el hijo de Chávez, el que propuso Chávez como sucesor, se da cuenta de que la PDVSA roja-rojita no funcionaba, y no tenía futuro. ¿Ahora qué va a hacer?

Juan Carlos Zapata (ALN).- La fuente dice. El resumen global es que el proyecto petrolero de Nicolás Maduro es una forma de deshacer todo lo que se hizo en los años de chavismo para volver a la PDVSA de 1998, la de la apertura de Luis Giusti y Rafael Caldera, y toda la democracia.

Juan Carlos Zapata (ALN).- El general Manuel Quevedo pasará a la historia como el hombre que enterró a PDVSA. Y lo hizo en tiempo récord. Petróleos de Venezuela ya estaba en crisis cuando Quevedo asumió la presidencia. Pero de él contará la historia que asumió la presidencia de la compañía cuando la producción estaba en 1,5 millones de barriles diarios, ¿y a cuánto la llevó? ¿En qué se transformó PDVSA?

Pedro Benítez (ALN).- Las circunstancias no le dan tregua a Nicolás Maduro. La guerra de precios del barril de petróleo entre Rusia y Arabia Saudita puede ser una amenaza más potente para su poder sobre Venezuela que las sanciones comerciales de la Casa Blanca. ¿Puede Maduro sobrevivir esta vez?

Pedro Benítez (ALN).- A siete años del anuncio del fallecimiento de Hugo Chávez la gran pregunta es cómo ha sido posible que Nicolás Maduro no haya caído del poder. La respuesta probablemente sea muy sencilla: se le ha subestimado. A él en lo personal y a las fuerzas que lo han sostenido.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Toda la trama de la corrupción de Chávez con Portugal comienza en 2010 en un restaurante en Matosinhos, cerca de Porto. Hugo Chávez visitaba otra vez Portugal. Lisboa ya no era sólo un punto de toque técnico en las giras de Chávez a Rusia y Europa. Portugal era una prioridad. Chávez le había dicho a sus más cercanos colaboradores que estaba desencantado con España y ahora prefería Portugal. “Quiero ayudar a Portugal”. Chávez también tenía otra necesidad. Y hace una solicitud que lo encamina hacia una propuesta que deriva en un esquema que desencadena una serie de operaciones milmillonarias.

Juan Carlos Zapata (ALN).- El régimen de Maduro corre el riesgo de destapar una caja de Pandora en Portugal. La arremetida contra la línea aérea TAP y contra el gobierno de Lisboa trae viejos recuerdos. Olvidados en algunos casos. Latentes en otros. Entrar en polémica con la empresa y el Ejecutivo no debe caerle bien al embajador de Maduro, general Lucas Rincón Romero, acostumbrado al bajo perfil. Tampoco a su segunda y muy cercana en la embajada en Portugal. Los nervios están de punta.

Daniel Gómez (ALN).- Rafael Ramírez, presidente de Petróleos de Venezuela en tiempos de Hugo Chávez, dice que “el peor error” de Nicolás Maduro será privatizar PDVSA. Es un movimiento a la desesperada, dijo, como el que hizo el dictador libio Muamar el Gadafi en sus momentos finales. “El país y en especial el campo bolivariano, debería verse en ese espejo, estos aventureros en el gobierno no aprenden nada de la historia”, dijo Ramírez.

Pedro Benítez (ALN).- Maduro no es Lenin. Ha optado por permitir la liberación de áreas completas de la economía venezolana pero de contrabando. Sin decir que lo hace. No como parte de un giro estratégico en el camino hacia el socialismo bolivariano. En Venezuela hay una apertura económica caótica, sin articulación de ningún tipo. Sin respaldo en las leyes. Sin la restauración de los derechos de propiedad. El siguiente paso: la privatización drástica de lo que queda de la industria petrolera. El entierro definitivo del proyecto socialista y comunal de Hugo Chávez.

Pedro Benítez (ALN).- Hay una pregunta que le da vueltas a la Venezuela. La pregunta que el exministro de Energía y Petróleo, expresidente de PDVSA, y por años el segundo hombre más importante del chavismo, Rafael Ramírez, formula ante la televisión alemana es la confesión del colosal fracaso del chavismo en su paso por el poder en Venezuela. A confesión de parte, relevo de pruebas. Esa pregunta, además, es también una señal de la descomposición del régimen por dentro. Una caída por etapas.