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Edición testing    14 de julio de 2020

Simón Bolívar

Hernán Castillo (ALN).- “Nada es tan peligroso como un Ejército en medio de una nación pacífica”, dice Alexis Tocqueville. Y de aquí partimos para decir que el tema esencial para comprender el proceso político venezolano, paradójicamente es uno de los temas menos estudiado por la sociedad civil. Me refiero a las relaciones civiles y militares y la seguridad y defensa del Estado democrático.

José Guerra (ALN).- Los venezolanos de hoy tenemos en la sangre lo que fuimos, hemos sido y lo que seremos. Pueblo insumiso ante los tiranos. Aquí repasamos la vida de 12 venezolanos famosos, para bien o para mal: de Francisco de Miranda a Hugo Chávez. Hombres de acción y políticos, algunos de los cuales dejaron también una importante obra escrita.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Bolívar murió pobre y fue rico. Millonario niño, millonario joven, millonario cuando se casó y enviudó, millonario hasta que decidió entregarse a la causa de la independencia. Murió sin una camisa decente. ¿A cuánto ascendía la fortuna?

Juan Carlos Zapata (ALN).- En la biografía Bolívar, Libertador de América, escrita por Marie Arana, Hugo Chávez queda mal parado. Esta biografía ha sido elogiada tanto en Estados Unidos como en España. Es rigurosa. Pero se lee como una novela. Walter Isaacson dice: “Al fin Bolívar tiene la biografía que se merece”. Y The Washington Post señala que “el enfoque de Bolívar es magistral”. La autora nació en Lima, de padre peruano y madre norteamericana. Por 10 años fue jefa de la sección de libros del Post.

Leticia Núñez (ALN).- Para el presidente de Venezuela hay imperios malos e imperios buenos. En la primera categoría está EEUU. En la segunda, Rusia, China, Turquía e Irán, a los que califica como “países amigos” y con los que quiere retomar la cooperación militar. Lo que Maduro parece obviar es que los cuatro, igual que Washington, tienen vocación imperial.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Hay una correspondencia en los dos ejemplos, y sin embargo, tan diferentes el Sha y Chávez, y con todo, también se podría escribir Shavez. Si el Sha estaba decidido a construir lo que llamó la Gran Civilización, para Hugo Shavez el equivalente era la Patria Grande con la que soñó Simón Bolívar. Si el propósito del Sha era la construcción de la Quinta Potencia del mundo después de Estados Unidos, Unión Soviética, China, Francia e Inglaterra, el de Shavez era el País Potencia con un sitio en la apuesta continental y multipolar. Todo tuvo su inicio en la ambición que despierta el chorro petrolero y los dólares de los precios. Y en ambos casos, todo terminó en el garete. La Quinta Potencia y el País Potencia derivaron en escombros.
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