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Socialismo del siglo XXI

Juan Carlos Zapata (ALN).- Nadie, ni los amigos saben en qué momento Diosdado Cabello se hizo socialista. O al menos es hacia donde apunta el discurso. Nadie, ni los amigos pueden jurar que sea socialista. Pero es lo que Diosdado Cabello, el número 2 del chavismo, pretende que le crean. Por ello no deja de repetir que sin el socialismo hubiera habido una guerra en Venezuela. Que sin la revolución el país hubiese estallado. Que es la conciencia socialista la que ha permitido que Venezuela cruce por esta especie de periodo especial sin conflictos que lamentar. Nadie, ni los amigos pueden dar fe de la fecha en que Diosdado Cabello dejó atrás la llamada derecha endógena, que era la corriente a la que lo vinculaban, atribuyéndole la llave de los grandes negocios en tiempos de Hugo Chávez, quien lo protegió en las buenas y en las malas, pese a que en ocasiones lo apartó del primer anillo del poder.

Antonio José Chinchetru (ALN).- Algunos se han referido a él como “el primer antichavista”, a pesar de que se suicidó 11 años antes de que el caudillo venezolano llegara al poder. Carlos Rangel, fallecido hace tres décadas, es una de las grandes figuras intelectuales de América Latina. Considerado uno de los pilares del liberalismo contemporáneo de habla española, este escritor y periodista no rehuía el debate con los rivales ideológicos.

Pedro Benítez (ALN).- La fenomenal crisis venezolana se está convirtiendo en un lastre político-electoral para la izquierda latinoamericana y se suma a la lista de fracasos de los experimentos de transformación social que se han hecho en el mundo en nombre del socialismo en los últimos 100 años.
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Leticia Núñez (ALN).- El encuentro entre Pedro Sánchez y Evo Morales es algo más que una cita entre presidentes. El mandatario de Bolivia es el único respaldo incondicional de Nicolás Maduro, la única voz con fuerza que le queda al ALBA. Lula da Silva está en prisión. A Cristina Kirchner le ha estallado un escándalo de corrupción monumental. En la Nicaragua de Daniel Ortega van más de 440 muertos en sólo cuatro meses y, mientras, Cuba guarda un discreto silencio. Ahí se reivindica Morales. Le avala la gestión económica. Tiene en contra el ansia de perpetuarse en el poder.