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Edición testing    12 de agosto de 2020

Tareck El Aissami

Pedro Benítez (ALN).- Rafael Ramírez, Eulogio Del Pino, Nelson Martínez, Asdrúbal Chávez y Manuel Quevedo, ministro tras ministro de Petróleo, presidente tras presidente de PDVSA, todos y cada uno no solamente fueron promesas y fracasos en el intento de levantar industria petrolera venezolana. Además, cada gestión fue un desastre todavía mayor que el anterior. Unos con más responsabilidad que otros. En esta ocasión Tareck El Aisami y sus aliados (o socios) rusos e iraníes hacen un nuevo intento.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Nadie está contento en Venezuela. Nadie puede estarlo. Ni el padre de familia. Ni el joven universitario. Ni la madre. Ni el trabajador. Ni el empleado público. Ni el rico ni el pobre. Ni el político de oposición. Ni el político chavista. Ni siquiera el político más madurista. Ni el militar. Nadie está contento. Ni Maduro. Ni Guaidó.

Pedro Benítez (ALN).- El madurismo insiste en sus maniobras de distracción. Umberto Eco señalaba que ante la opinión pública se puede tapar una crisis con otra crisis, un escándalo con otro escándalo. El chavismo ha sido experto en este tipo de estratagemas. La falsa invasión armada de la semana pasada le ha dado la oportunidad distraer la atención del principal problema que paraliza a Venezuela y que Nicolás Maduro se ha mostrado incapaz de resolver: la crisis de la gasolina.

Zenaida Amador (ALN).- Ante el próximo vencimiento de la vigencia del decreto de estado de alarma, que mantiene a Venezuela en parálisis general desde el 13 de marzo como medida para contener la expansión del Covid-19, se espera que las autoridades anuncien una flexibilización de la cuarentena. Sin embargo, hay una serie de factores, más allá de la enfermedad, que parecen estar pesando en esta decisión.

Zenaida Amador (ALN).- La parálisis general de actividades impuesta en Venezuela desde hace más de 50 días por el brote del coronavirus ha ayudado parcialmente a encubrir la aguda escasez de gasolina que sufre el país. Con el paso de los días se hace más evidente la incapacidad de las autoridades para resolver el problema. Es por ello que, en paralelo, crecen las maromas y las redes de negocios tejidas a la sombra de las sanciones internacionales, con las que el régimen de Nicolás Maduro intenta mantener un hilo mínimo de combustible para garantizar algunas actividades básicas.

José Antonio Bautista (ALN).- Estos procesos son lentos. Destruir una corporación energética del calibre que tenía Petróleos de Venezuela, PDVSA, en 1998, no era cosa de hacer de la noche a la mañana, menos con un barril de petróleo vendiéndose en montos superiores a los 100 dólares, una herencia de producción de más de 3,6 millones de barriles diarios y una calificación financiera triple A que permitía un inmensurable endeudamiento.

Juan Carlos Zapata (ALN).- Nada es estable. Nada puede ser estable en el régimen de Maduro. No ha pasado un acontecimiento cuando ocurre otro. Lo que no pasa es el despeñadero. Es lo único que no es estable. Porque cambia de dirección. Y movimiento. Y velocidad. Hay un aspecto que sin embargo es constante. Y es la solución a la crisis. ¿Las elecciones presidenciales? ¿Siguen vigentes? Les cuento una experiencia muy cercana de unos empresarios con algunos jerarcas del régimen.

Juan Carlos Zapata (ALN).- La fuente dice. El resumen global es que el proyecto petrolero de Nicolás Maduro es una forma de deshacer todo lo que se hizo en los años de chavismo para volver a la PDVSA de 1998, la de la apertura de Luis Giusti y Rafael Caldera, y toda la democracia.

Por Juan Carlos Zapata (ALnavío).-Ese plan petrolero ya estaba en marcha. Desde 2019. Ahora Maduro, Tareck El Aissami y Asdrúbal Chávez quieren darle forma legal, y ampliarlo a otras áreas. En lo operativo ese es el plan que el 10 de diciembre del año pasado adelantó el diario ALNavío y que hasta ese momento le estaba dando resultados a PDVSA. Pero luego llegaron las sanciones. Luego se fue Rosneft. Luego otro capítulo de las sanciones, y esta semana Chevron anunció que se acogía a lo dictado por Estados Unidos: No producir ni comercializar más petróleo en Venezuela.

Zenaida Amador (ALN).- En su urgencia por sostenerse en el poder a cualquier precio Nicolás Maduro lleva meses alejándose de la línea ideológica del chavismo. Esa también es sacrificable. Sin recursos y con un modelo económico fracasado, le ha coqueteado a cualquier opción, incluyendo desandar el camino estatista de la industria petrolera. La PDVSA roja rojita de Chávez parece que pasará a la historia como el registro de un desatino.

Pedro Benítez (ALN).- El chavismo tiene una habilidad enorme para vender sus derrotas como victorias. Con la finalidad de combatir el reciente rebrote hiperinflacionario, el pasado lunes Tareck El Aissami, vicepresidente de Área Económica de Nicolás Maduro, anunció que los precios, en dólares, de 27 productos fueron fijados de mutuo acuerdo con el sector privado. No en petros ni en bolívares. Por otro lado, Maduro anunció nuevas compensaciones salariales para los trabajadores…pero en bolívares. Todos estos anuncios se han hecho con un aire triunfalista y de mucho optimismo pese a que con los datos en la mano queda en evidencia quién ganó la guerra económica y que el dólar no fue el derrotado.

Caleb Zuleta (ALN).- “Estamos ante una poderosa especie de licuadora gigante donde se mezclan los diversos intereses de diferentes organizaciones criminales vinculadas fuertemente a la corrupción y al tráfico de drogas”, señala Carlos Tablante, exministro de Estado y expresidente de la Comisión Antidrogas de Venezuela entre 1996 y 1998. Opina que es positiva la decisión del gobierno de EEUU de desplegar naves en el Caribe para enfrentar el tráfico de drogas internacional, con claras referencias a Venezuela, pero, aclara, “la amenaza de una invasión a Venezuela en los términos en que se realizó la de Panamá para la captura de Manuel Noriega, es un escenario indeseable y sería lamentable”. En Panamá hubo 4.000 muertos.

Pedro Benítez (ALN).- Las circunstancias no le dan tregua a Nicolás Maduro. La guerra de precios del barril de petróleo entre Rusia y Arabia Saudita puede ser una amenaza más potente para su poder sobre Venezuela que las sanciones comerciales de la Casa Blanca. ¿Puede Maduro sobrevivir esta vez?

Zenaida Amador (ALN).- El margen de movilidad de los líderes del chavismo, así como sus redes de conexión internacional poco transparentes y vinculadas incluso con grupos extremistas, han sido severamente afectadas por las nuevas sanciones de la administración de Donald Trump contra el régimen venezolano. Las medidas tocan a la aerolínea estatal Conviasa, y de forma directa a unos 40 aviones que mantenía en su flota, cuando se proponía alcanzar unos 20 destinos internacionales, con énfasis en aquellos con regímenes aliados al de Nicolás Maduro.